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Enfermedades del viajero

Muleta y sillas anfibias: la manera de acercar la playa al minusválido

La playa estaba vetada para las personas con dificultad de movimiento y a los minusválidos: las ruedas de las sillas se atascaban en la arena, al igual que los bastones o muletas tradicionales. Para superar estos inconvenientes, el Instituto de Biomecánica de Valencia ha ideado muletas y sillas anfibias que ya se han incorporado a muchas playas de la Comunidad Valenciana gracias a su plan de accesibilidad.
Alberto Bartolomé 13/10/2006
Los baños en el mar ofrecen grandes ventajas a los ancianos debido a la mineralización del agua, pero aún más por sus propiedades físicas. Un cuerpo de 80 kilogramos de peso sumergido pesa solamente 8 debido a la densidad del mar. Gracias a este efecto aumenta la movilidad articular y la potencia muscular, incluso en enfermos reumáticos. Dentro del agua mejora la oxigenación sanguínea y el sistema nervioso incrementa su actividad. Sin embargo, las personas que necesitan una muleta o una silla de ruedas lo más que se pueden acercar al mar es desde el paseo marítimo.
Para superar esta barrera, el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), junto con la Dirección General de Integración Social de la Generalitat Valenciana, dentro de la tercera fase del Plan de Playas Accesibles de la Comunidad Valenciana, han ideado una muleta anfibia para acercar las playas a las personas con problemas de movilidad. Las muletas han estado presentes este verano en 70 playas y se están empezando a comercializar en las tiendas ortopédicas.

"En la arena las muletas normales se clavan; el apoyo no es correcto porque la persona necesita agacharse y no ofrece sensación de seguridad al hundirse", ha explicado Ricard Barberá, responsable de la sección de Ayudas Técnicas del Instituto de Biomecánica de Valencia.

No se hunde
La nueva muleta no sólo no se hunde en la arena, sino que se puede utilizar dentro del agua sin que se estropee y además flota ligeramente sin dificultar el apoyo. La muleta anfibia está pensada para facilitar a las personas con discapacidad o movilidad reducida el acceso a la playa, simplificando las operaciones de entrada y de salida del mar.

El diseño se adapta a las circunstancias especiales de las playas: mayor superficie de contacto con la arena y más resistencia a la corrosión: "El mar es un entorno muy abrasivo. Las muletas, aparte de ser de aluminio y totalmente estancas, van lacadas en una pintura que evita el desgaste". Esta característica ha hecho necesario prescindir de los sistemas de regulación en altura, ya que necesitarían agujeros por donde entraría el agua; por eso, la muleta se fabricará en tres dimensiones fijas. La superficie de apoyo es más grande que la de una muleta normal, con una contera de gomas más amplia y flexible. "Al tener un ranurado mayor la arena no se queda incrustada".

Según Barberá, el plan consiste en que la persona que vaya a la playa con su muleta convencional la deje en unos soportes al final de las pasarelas, y allí la cambie por una anfibia con la que se pueda meter en el agua. Si quiere nadar, puede dejar la muleta en unos soportes en el agua. "Este proyecto es una apuesta por las personas con discapacidad elevada que no tienen posibilidades de andar por sí mismos. El mercado de las ayudas técnicas es amplio; en concreto, la pueden utilizar desde amputados del miembro inferior hasta personas mayores que no se encuentran seguras en el agua por el oleaje, o ancianos que temen caer en los pequeños desniveles que se producen donde rompe el agua".

Silla anfibia
Otro de los sistemas que ayudarán a los discapacitados a acercarse a las playas es la silla anfibia. También desarrollada por el IBV, permite a las personas con silla de ruedas circular por la playa, e incluso introducirse en el agua con ella.
El dispositivo se caracteriza por poseer unas ruedas más amplias, flotabilidad dentro del agua y ser regulable en altura. Además "permite bajarse de ella dentro del agua y nadar. Incluso se ha pensado en su adaptabilidad para las personas con rigidez en las piernas".
El modelo ha sido diseñado con la colaboración de ingenieros, rehabilitadores, fisioterapeutas y trabajadores sociales y funciona habitualmente en los puestos de la Cruz Roja o por iniciativa de los ayuntamientos. Este sistema sustituirá el tradicional, que consistía en el uso de simples sillas de plástico que debían acarrear hasta el mar miembros de la Cruz Roja o acompañantes del minusválido.
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