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Enfermedades del viajero

Consiguen acortar la pauta de inducción de inmunización contra los himenópteros

El 10 por ciento de la población padece reacciones ante la picadura de un himenóptero. Sólo en los sujetos que experimentan una reacción anafiláctica tras una picadura es conveniente definir la conveniencia de la inmunización y para la evaluación de su eficacia es de gran utilidad el test de repicadura hospitalaria, explica José Luis Justicia.
Ángeles Gómez. 22/07/2002
Avispas y abejas son los insectos himenópteros más importantes desde el punto de vista alergológico, y al inyectar su veneno provocan reacciones leves, que son las más habituales, o graves, que pueden comprometer la vida del paciente. Cuando un sujeto experimenta una reacción importante tras la picadura de uno de esos insectos debe dirigirse a un servicio de alergia hospitalario para su tratamiento, donde se le someterá a pruebas diagnósticas, e incluso se le informará del beneficio del tratamiento con inmunoterapia.

Según José Luis Justicia, del Servicio de Alergología del Hospital Reina Sofía, de Córdoba, "la inmunoterapia consiste en administrar mensualmente el veneno al que el paciente es alérgico en dosis progresivas hasta alcanzar la dosis máxima, que se mantiene durante un periodo de unos cinco años". El proceso de inmunización comienza con la fase de inducción, que se mantiene hasta alcanzar la dosis máxima, que oscila entre 100 y 200 microgramos de veneno. "En pautas convencionales esta fase necesitaba de 14 a 18 semanas de tratamiento. En nuestro hospital hemos buscado estrategias para acortar este periodo al máximo, de tal forma que hemos logrado la inducción con tres visitas en dos semanas, con una excelente seguridad".


Picadura controlada
Para comprobar que, efectivamente, la vacuna es efectiva existen dos opciones: esperar que el individuo sufra una nueva picadura accidental o provocar una picadura en el ámbito hospitalario. La segunda estrategia, "que es mucho más segura", consiste en que el personal manipula a los insectos (le extirpa algunas patas y las alas para impedir que ande y vuele) y se le aplica al paciente en el brazo para que le pique. "Se mantiene durante dos horas en observación para comprobar la reacción y si la inmunización es eficaz".

Justicia puntualiza que los venenos de las avispas y las abejas son diferentes. De hecho, "un individuo puede tener una reacción muy importante ante la picadura de una abeja y no pasarle nada si le pica una avispa. Nosotros manejamos venenos de abeja, de avispa políster y de véspula, y cada paciente tiene alergia a un tipo concreto".

El compuesto fundamental que otorga las propiedades tóxicas al veneno de abeja es la fosfolipasa A-2, que también está presente en el de las avispas, aunque "esta enzima es diferente en ambas especies. Además, el veneno de las avispas contiene hialuronidasa, que también es alergeno, por lo que se vacuna con el veneno completo".

En cuanto a la sensibilización al veneno de los himenópteros, el alergólogo explica que es progresiva, de forma que "los sujetos que están expuestos a picaduras ocasionales pueden sufrir reacciones más fuertes que los que padecen picaduras repetidas, como los apicultores".

Según los datos del especialista cordobés, el 10 por ciento de la población general presenta una reacción a la picadura de uno de estos insectos, aunque "sólo una pequeña parte experimenta una reacción sistémica, que son los candidatos a vacunación".

Primeros auxilios
José Luis Justicia recuerda que los médicos de atención primaria son los que prestan los primeros cuidados a las personas que han sufrido una picadura. "El tratamiento inmediato para reacciones anafilácticas es con adrenalina, y después es necesario derivarlos a un servicio hospitalario de alergia para que el diagnóstico no se demore, ya que en la mayoría de los casos los afectados son personas que desarrollan su actividad en un medio propicio para las picaduras de himenópteros".
Asegura que, habitualmente, no se producen secuelas tras sufrir una reacción anafiláctica por picadura de avispa o abeja, aunque "sí puede persistir una afectación psicológica importante, hasta el extremo de que la calidad de vida puede alterarse notablemente". En este sentido, la técnica de la repicadura también es beneficiosa, porque "demuestra al paciente que puede sufrir una nueva picadura sin consecuencias".

Como en todas las alergias, en la de la picadura de himenópteros se da un cierto componente genético, pero "no existen otros factores predisponentes. El único riesgo es el que confiere el hábitat en el que vive el sujeto". Con todo, "si a la alergia al veneno se le añade una patología asociada (EPOC, diabetes o cardiopatía), el cuadro clínico se agrava bastante. De hecho, se sospecha que muchas de las muertes súbitas que suceden en personas que viven en el campo sean por anafilaxias desencadenas por himenópteros".

El reconocimiento de las diferentes especies de himenópteros y cómo deben manipularse para emplearlos en el test de repicadura exige un aprendizaje, enseñanza que imparten los especialistas del Hospital Reina Sofía en unos cursos periódicos sobre alergia a estos insectos.
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