En el año 2003 más de 6.800 niños se vieron involucrados en accidentes de automóvil. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), cada año más de 4.000 fallecen y sufren heridas por accidentes mientras viajan en automóviles. Pese a que la tendencia muestra una reducción de la siniestralidad general -en 2004 se redujo un 12 por ciento-, los menores siguen siendo el colectivo más frágil. En un accidente a 50 kilómetros por hora, y sin un sistema de retención adecuado, un niño de 20 kilogramos de peso se golpearía contra el parabrisas con una fuerza equivalente a 500 kilogramos.
El uso de sistemas de retención infantiles reduce entre un 40 y un 70 por ciento la posibilidad de sufrir lesiones graves entre los menores; sin embargo, sigue sin generalizarse el uso de estos métodos de seguridad.
El desconocimiento de los padres es una de las causas de su infrautilización. Para superar esta falta de información, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, ha celebrado un taller sobre dispositivos de retención en el automóvil en su congreso de Madrid.
"El 70 por ciento de los padres afirman usar sistema de retención en sus automóviles", afirma Beatriz Valhondo Lindert, de Chicco España, que ha impartido el taller. "Sin embargo, según los datos ofrecidos por la DGT, en la campaña de este verano más del 50 por ciento de los niños viajaron sin sistemas de protección, y la cifra aumenta en trayectos cortos, donde un 60 por ciento de los menores van sin ninguna medida de seguridad.
Desconocimiento
Los padres desconocen los tipos de sistemas que existen, y cuando preguntan a su pediatra éste tampoco tiene información clara.
Existen cinco tipos de dispositivos de retención adaptados a las edades y el tamaño de los menores (ver cuadro). El grupo O y O+ son los capazos y las sillas que van en sentido contrario de la marcha. Éstos ofrecen mayor protección para la cabeza, el cuello y la columna del bebé que las sillas situadas en el sentido de la marcha. Según la DGT, este tipo de asientos debe usarse hasta que el niño supere el peso máximo de la silla (en torno a los 13 kilogramos) o cuando sobresalga la cabeza por encima del respaldo de la silla de seguridad.
Con el paso del tiempo ya son necesarias sillas que van en el sentido de la marcha (grupos 1 y 2), que protegen al niño porque su arnés absorbe el movimiento hacia adelante de la colisión y el cinturón del vehículo la mantiene en su posición. Estos modelos se deben colocar con las correas bien sujetas al cuerpo del niño.
Cuando el menor crece y la silla se le queda pequeña, pasa una época en que todavía no alcanza el tamaño suficiente para que pueda utilizar el cinturón de seguridad. Para esa etapa existen sillas y cojines elevadores que le permiten alcanzar la altura necesaria para utilizar de forma segura el cinturón de adulto del automóvil (grupos 2 y 3). Estos modelos no disponen de correas, sino que es el propio cinturón el que retiene al niño en el coche.
Las bandas de sujeción no se pueden colocar de cualquier forma a los niños; según la DGT, la cinta diagonal ha de pasar por encima de la clavícula, sobre el hombro, sin tocar el cuello, y la banda del estómago, por debajo de éste y lo más baja posible.
Con cinturón
En torno a los 12 años, el menor ya puede llegar al metro y medio de altura. En este momento ya puede usar el cinturón de seguridad, ya que es capaz de sentarse recto sobre el respaldo y doblar las rodillas hasta el borde del asiento sin deslizarse.
La DGT advierte de que nunca se debe llevar al niño en brazos y de que no se puede compartir el cinturón de seguridad. Según la institución, no sólo hay que tener en cuenta las instrucciones del fabricante de la silla, sino también las del vehículo, sobre todo en el caso de los airbags.
Poca información
"Existe poca información sobre los dispositivos de retención. Ni los padres ni los pediatras tienen muy claro las características de las sillas ni su homologación", ha dicho José Luis Grau Olivé, presidente del comité organizador del Congreso de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria.
"El pediatra debe incidir en la prevención, lo que evitaría problemas. Ha de tener los conocimientos suficientes para asesorar a los padres adecuadamente", comenta Grau, que cree que dentro del Programa del Niño Sano debería existir un apartado dedicado a informar sobre la prevención de accidentes. "Desde hace tan solo tres o cuatro años la sociedad se está concienciando de la importancia de llevar a los niños bien sujetos en el coche. Es triste que sólo se pregunte cuando ha ocurrido una tragedia".