Los viajes por carretera en los meses de verano siguen arrojando un trágico balance de muertes y secuelas graves, como las derivadas de los traumatismos craneoencefálicos. Moderar la velocidad y usar el cinturón de seguridad son la clave para emprender un viaje seguro.
Según la Federación Española de Daño Cerebral (Fedace), cada año se producen 40.000 traumatismos craneoencefálicos como consecuencia de los accidentes de tráfico. De todos estos casos, el 5 por ciento permanece en estado vegetativo y al menos el 70 por ciento presenta secuelas importantes. Además, la mayor parte de los afectados no supera los 30 años de edad.
Entre las secuelas que presentan las personas que han sufrido un traumatismo de este tipo se encuentran la hemiplejia, epilepsia, problemas cognitivos (pérdida de memoria, problemas en el habla) y secuelas sensoriales, como la pérdida de vista, oído u olfato.
Asimismo, los traumatismos craneoencefálicos transforman completamente la vida del paciente, que necesitará un programa de rehabilitación durante el resto de su vida y verá afectada tanto su vida familiar y social como laboral. De hecho, se estima que el 60 por ciento de los afectados tendrá que dejar sus puestos de trabajo y el 50 por ciento de sus familiares directos se verán obligados a cambiar de hábitos al tener que dedicar todo su tiempo al cuidado del familiar afectado.
Con el fin de prevenir este tipo de accidentes y sus secuelas, la Fedace ha elaborado un decálogo con consejos que facilitan una conducción segura y reducen el riesgo de traumatismo craneoencefálico:
Leyes más durasEn total se calculan un millón de muertes en todo el mundo atribuidas a los accidentes de tráfico y otros 25 millones de personas que sufrirán una discapacidad por este motivo. La opinión generalizada es que el aumento de los controles y del endurecimiento de las leyes que regulan el tráfico no lograrían reducir los accidentes. Sin embargo, un estudio realizado en Canadá indica todo lo contrario: la mano dura y el control férreo sobre los conductores disminuyen los accidentes en un 35 por ciento.
Los autores de este trabajo, que se publica en la revista médica ‘The Lancet’, indican que el sometimiento de los conductores a la normativa de la circulación se debe más al miedo a las duras penas que al sentido cívico del conductor.