La gran tentación

El viernes por la tarde marca el inicio de 48 horas de libertad y, por qué no, cierto desenfreno que también afecta a la alimentación.
28/05/2002
El trabajo nos suele tener sujetos a una rutina que entretiene y el estrés hace que nos olvidemos de las restricciones de la dieta.
El fin de semana, sin embargo, está relacionado con actividades extraordinarias que a veces requieren ciertos premios gastronómicos. Aprovechamos las excursiones, por ejemplo, para tomar ese helado que nos hemos prohibido entre semana o para probar algunas delicias típicas del lugar que visitamos.
A esto debemos añadir las reuniones con los amigos y alguna cena ineludible en la que nos presentarán platos sobrecargados de calorías.
En tus manos está decir NO. Informa a tus amigos sobre tu dieta y pídeles que te ayuden a mantenerla. De esta manera podrán adaptar el menú de la cena a tus necesidades o incluir algún plato que se adecúe a tu dieta.
Si comes fuera ya sabes que en el menú encontrarás platos equilibrados, como ensaladas, cremas, carnes y pescados a la plancha. Sólo tienes que pedirlos.