La vacuna y la citología son necesarias para la prevención del cáncer de cérvix
La vacunación frente al cáncer de cérvix puede proteger contra más del 70 por ciento de los casos, pero para una defensa óptima frente a este tipo de tumor -el segundo más frecuente en el campo ginecológico, tras el de mama-, la inoculación debería combinarse con cribados de citologías vaginales.
18/03/2008
"La vacunación protege de la infección, aunque el cribado habitualmente anual continúa siendo obligado para el clínico, ya que va a detectar las lesiones precancerosas debidas a esa infección", según ha declarado Rafael Millán Lasquety, jefe de sección de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, de Santander.
Para el especialista, los estudios realizados muestran que la prevención combinada, es decir, la vacunación junto a las citologías regulares, podría reducir la posibilidad de desarrollar cáncer de cérvix en casi un 90 por ciento, en comparación con la no intervención. "Los programas de cribado pueden identificar células anormales y precancerosas en el cérvix, pero no previenen la causa de las alteraciones en el cuello de útero, una infección persistente por tipos oncogénicos del VPH".
Además, la citología no es capaz de detectar todas las células precancerosas en el cérvix ni todos los cánceres, y en muchos países el riesgo de desarrollar un tumor de estas características es de unas cinco veces mayor entre las mujeres que no se realizan citologías con regularidad. "La vacunación frente al cáncer de cérvix debería dar como resultado una disminución de las tasas del tumor, de las lesiones precancerosas y de la necesidad de un tratamiento. Esto reduciría la ansiedad e incertidumbre que pueden provocar los resultados anormales de una citología", ha precisado Alba.
Y las mujeres que ya han sobrepasado los 14 años de edad y que quedan fuera de los planes de vacunación de los servicios regionales de salud, ¿deben vacunarse por su cuenta? Alfonso Alba ha manifestado que, en el caso de Cervarix, de GSK, las autoridades australianas la están recomendando hasta los 45 años de edad. "Donde más éxito tiene la vacuna es en las mujeres que no han tenido relaciones sexuales, en donde el éxito va a ser del cien por cien para los tipos vacunales 16 y 18, y en otros tipos cruzados como el 41 y el 45. No obstante, toda mujer sexualmente activa corre riesgo de contraer una infección por VPH oncogénico".
Otra pregunta clave es cuándo comenzarán a verse resultados positivos con la vacuna. "Se han hecho estudios con marcadores subrogados de eficacia sobre la patología preneoplásica de alto grado, pues si logramos que desaparezca también habremos logrado plantar cara al cáncer. Todo apunta a que el grado de protección de la vacuna es muy alto, y en los estudios de modelaje llegaría hasta los 12 años para los tipos 16, 18, 41 y 45, si bien el estudio más completo, con 1.000 mujeres de Estados Unidos, Canadá y Brasil, tiene un seguimiento de apenas seis años de duración".