El trabajo ha contado con 7.153 mujeres sanas de entre 65 y 79 años, a las cuales se les hizo un seguimiento de las funciones cognitivas durante los cinco años siguientes al inicio del estudio. Se utilizaron parámetros rigurosos para valorar la afectación de la memoria, la atención, alteraciones del lenguaje y la capacidad frente a la resolución de problemas, variables afectadas en cualquier tipo de demencia.
En los cinco años, 106 mujeres desarrollaron Alzheimer u otra degeneración cognitiva. El estudio ha detectado sin embargo que en mujeres que habían utilizado cualquier tipo de terapia hormonal antes de los 65 años este riesgo disminuía un 50 por ciento. "No importaba a qué edad la hubieran tomado ni cuánto tiempo antes del estudio; lo único relevante era que ellas fueran menores de 65 años", ha afirmado Víctor W. Henderson, de la Universidad de Stanford en Palo Alto, y miembro del comité organizador del estudio.
El resultado contrario se ha obtenido al considerar al grupo de mujeres que comenzó a utilizar estrógenos durante el tiempo de estudio. El riesgo de desarrollar demencia era un 50 por ciento mayor que en el grupo con terapia hormonal precoz, y ascendía al doble cuando se trataba de una terapia mixta con estrógenos y progestágenos.
"Debemos seguir investigan a partir de este resultado, que permitiría comenzar un tratamiento preventivo de las enfermedades degenerativas en mujeres", ha señalado Henderson, miembro también de la Sociedad Americana de Neurología.
El ensayo forma parte del macroestudio epidemiológico de mujeres postmenopáusicas, el Estudio de Iniciativa de Salud de las Mujeres (WHI), que tiene como objetivo primario los tratamientos preventivos.