Repercusiones clínicas
05/06/2007
La violencia doméstica en la mujer genera graves problemas físicos y psicológicos. La respuesta ante la violencia es variable, ya que la mujer es capaz de soportar altos niveles de estrés que produce respuestas de adaptación o pseudoadaptación. Sin embargo, la psicóloga Alejandra Favieres, destaca algunos problemas comunes a todos los casos de agresión:
Somatizaciones: Las quejas físicas sin lesión aparente con la causa más frecuente de consulta en los servicios de urgencia. Aunque generalmente se diagnostican infecciones de tracto urinario, dolor cervical, vaginitis y dolor abdominal inespecífico, no ha sido posible establecer un patrón somático que facilite la sospecha de abuso o maltrato.
Cuadros ansioso-depresivos inespecíficos: La desesperanza, el abandono y el aislamiento social son los principales sentimientos manifestados. A éstos se suman los problemas de sueño o apetito y el deterioro del estado de ánimo y la actividad cotidiana. Estos problemas se agravan con el tiempo y surge un importante riesgo de suicidio. El 50 por ciento de las mujeres maltratadas piensan al menos una vez en el suicidio y casi una cuarta parte de ellas intenta quitarse la vida.
Abuso de sustancias: Consumo de alcohol en el domicilio que pasa totalmente desapercibido y que se convierte en un antidepresivo y revitalizante que oculta otros síntomas psíquicos.
Cuadro psiquiátrico grave: El maltrato prolongado, con amenazas de muerte y escasa ayuda social, favorece el desarrollo de trastorno por estrés post-traumático o un cuadro psiquiátrico severo con ansiedad grave y un deterioro del rendimiento personal, social y familiar de quien lo padece.
Todos estos síntomas y, en especial, las alteraciones de funcionamiento general, hacen que las agresiones empeoren, ya que los trastornos psicológicos se asocian con un incapacidad de la mujer para desarrollar correctamente sus deberes de esposa, madre y ama de casa.