Ponte en forma durante el embarazo
Numerosos estudios científicos coinciden en demostrar que la actividad física reúne una serie de requisitos que benefician a la mujer durante el embarazo y el periodo post-parto, siempre y cuando se realice de forma controlada y en un embarazo sin riesgos.
06/03/2002
Hasta hace poco tiempo se defendía la teoría de la incapacidad durante el embarazo, que aconsejaba a la mujer el abandono de la práctica deportiva de forma radical desde el momento en que conocía su estado. En general, si el embarazo se desarrolla normalmente, se pueden seguir practicando los mismos deportes o ejercicios que se hacían antes de quedar embarazada.
Sin embargo, los ejercicios deberán hacerse a un ritmo más lento, a medida que el embarazo progresa, y de sentir algún dolor, náuseas, o mareo, deberán interrumpirse inmediatamente. Si el deporte no se ha estado haciendo regularmente, el embarazo puede ser un momento ideal para comenzar un programa.
Los beneficios de la actividad física en mujeres embarazadas son notables, ya que además de proporcionar un sentimiento general de bienestar, ayuda a controlar la composición corporal y minimiza el incremento de peso, el cambio más notable a simple vista que experimenta la mujer embarazada.
Además, el ejercicio disminuye los dolores relacionados con el embarazo, principalmente los dolores de espalda, fortalece el suelo pélvico (musculatura que rodea la pelvis), mejora la flexibilidad y la fuerza muscular e incrementa la resistencia y el vigor necesario para el parto. Junto a ello, la capacidad cardiorrespiratoria también se ve beneficiada y disminuye la incidencia de algunos trastornos como la diabetes gestacional, un tipo de diabetes que empieza durante el embarazo y desaparece con el parto.
No obstante, se desaconseja el ejercicio si la gestante tiene problemas pulmonares o de corazón o se observan síntomas de preeclampsia, una enfermedad que se caracteriza por aumentos repentinos de la tensión arterial. La actividad física también se prohibe en mujeres que están en riesgo de parto prematuro.
En cualquier caso, los especialistas señalan que la práctica deportiva debe interrumpirse de inmediato si aparecen síntomas tales como sangrado vaginal, mareos, dolores de cabeza o de pecho o dejan percibirse los movimientos del feto.