Si el nacimiento se adelanta antes de completar las 37 semanas de gestación, se considerará un bebé prematuro. El parto de un bebé prematuro no indica que necesariamente vaya a necesitar la cesárea.
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border=0> La ruptura de membranas (salida del líquido amniótico) ocurre aproximadamente en el 20 por ciento de las mujeres que tienen un parto prematuro, algunos de los síntomas que pudieran presentarse son: Una sensación de presión y mucosidad ligera.
Sangrado, debido al desprendimiento de la placenta.
Dolor en la parte baja de la espalda.
Sensaciones extrañas en el abdomen.
Molestia abdominal ligera, similar a las menstruales, acompañado, o no, por presión abdominal y diarrea. | |
Un bebé prematuro tiene una apariencia diferente a la de un bebé normal.
La
piel del bebé aparece
muy arrugada, como la de una persona anciana. La cabeza puede dar la sensación de demasiado grande en proporción con el resto de su cuerpo, mientras que los brazos y piernas parecerán desproporcionadamente pequeños. Debido a que los bebés tienen muy poca grasa en el cuerpo, se enfrían y toman un color azul con mucha rapidez. Pueden parecer débiles y en ocasiones estarán relativamente inactivos. También es común que los bebés prematuros estén inquietos y un poco irritables.
Con estos bebés, es muy importante mantener una
relación estrechamente afectiva: hablarles y abrazarlos con mucho cariño. Es probable que responda cuando escuche su voz y le vea frente a él.