En la infancia y adolescencia las opciones para preservar la fertilidad de las pacientes con cáncer son diferentes de las disponibles cuando el tumor aparece en la edad adulta. "Nos encontramos con ciertas limitaciones, ya que no podemos congelar embriones.
Y sólo logramos criopreservar ovocitos en casos de adolescencia tardía. Por tanto, en estas primeras etapas de la vida de la mujer el método más indicado es la congelación de tejido ovárico", según ha explicado María Sánchez Serrano, del Servicio de Ginecología del Hospital Doctor Peset, de Valencia.
En la reunión anual de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha tenido lugar la presentación oficial del Grupo de Trabajo de Ginecología de la Infancia y de la Adolescencia, que está realizando un estudio para demostrar los beneficios del trasplante. "Cuando la paciente está libre de la enfermedad, se le reimplanta el tejido ovárico, que fue extraído y congelado mientras recibía el tratamiento. Estamos aplicando esta técnica mediante el programa de preservación de la fertilidad en pacientes oncológicas de la Comunidad Valenciana". Antonio Pellicer, codirector del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), ha realizado ya el primer implante ortotópico de tejido ovárico en el mencionado hospital.
Útil tras quimioterapia
Según Sánchez Serrano, "este trabajo, que comenzó en 2003, surgió cuando llegó a mi consulta una paciente joven con cáncer que quería tener un hijo y le habían dicho que era imposible". Por tanto, técnicas como la citada ofrecen la posibilidad de embarazos naturales a mujeres con cáncer de mama o con linfoma de Hodgkin que han sufrido los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia.
Según Sánchez Serrano, "este trabajo, que comenzó en 2003, surgió cuando llegó a mi consulta una paciente joven con cáncer que quería tener un hijo y le habían dicho que era imposible". Por tanto, técnicas como la citada ofrecen la posibilidad de embarazos naturales a mujeres con cáncer de mama o con linfoma de Hodgkin que han sufrido los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia.
Según Sánchez Serrano, "este trabajo, que comenzó en 2003, surgió cuando llegó a mi consulta una paciente joven con cáncer que quería tener un hijo y le habían dicho que era imposible". Por tanto, técnicas como la citada ofrecen la posibilidad de embarazos naturales a mujeres con cáncer de mama o con linfoma de Hodgkin que han sufrido los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia.
Según Sánchez Serrano, "este trabajo, que comenzó en 2003, surgió cuando llegó a mi consulta una paciente joven con cáncer que quería tener un hijo y le habían dicho que era imposible". Por tanto, técnicas como la citada ofrecen la posibilidad de embarazos naturales a mujeres con cáncer de mama o con linfoma de Hodgkin que han sufrido los efectos secundarios de la quimio y la radioterapia.
Sánchez Serrano ha afirmado que "es esencial trasmitir el mensaje, entre la población médica sobre todo, de que se puede preservar la fertilidad en estos casos".
Actualmente, el Grupo de Trabajo de Ginecología de la Infancia y de la Adolescencia está desarrollando varias líneas de investigación básica. "Uno de sus trabajos se encamina a la detección de células metastásicas de cáncer de mama en el tejido ovárico, un tema que apenas había sido estudiado hasta ahora", ha matizado la especialista, lo que deja abierto el camino a ensayos innovadores.