Josep Artigas, neuropediatra y psicólogo del Centro Médico Psyncron y del Hospital de Sabadell, en Barcelona, ha señalado que uno de los aspectos más preocupantes del síndrome X frágil "es la conducta del niño, que puede causar problemas a éste y a su familia, así como la forma de moverse en su entorno y las dificultades que va a tener para aprender. Esto es lo que en muchas ocasiones se pasa por alto".
J.L. Labat Zaragoza 20/12/2006
Para Artigas, por tanto, es esencial buscar una mayor calidad de vida para el niño y la familia. "Al fin y al cabo, a las familias que tienen un niño con este síndrome se les viene encima un montón de problemas. Conforme el niño va creciendo se presentan dudas, problemas y conflictos porque son niños difíciles de entender y de manejar. Y esto puede causar tensiones en la familia y fuertes disfunciones.
Sin hacer daño
Desde la vertiente farmacológica ha puntualizado que "se puede hacer mucho y sin hacer daño. Se puede mejorar la conducta, el aprendizaje, el sueño, la integración del niño en su entorno.
Cualquier intervención terapéutica, pedagógica o psicológica puede conseguir su objetivo".
Además, los fármacos van orientados a todos aquellos aspectos que causan problemas en el día a día en el entorno de la familia y del colegio. Así, el neuropediatra ha lanzado el mensaje de que "hay que perder el miedo a los fármacos. Los peligrosos son los productos que no están sometidos a control". En la jornada también intervinieron diferentes médicos y profesores del
Hospital de Sabadell, de la Facultad de Educación la
Universidad de Zaragozay de la Universidad Autónoma de Barcelona.