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Salud del niño

El acné ya no es un problema

Cada vez hay más enfermedades que merman la capacidad de relación de las personas y entre éstas se encuentra el acné. El 20 por ciento de las consultas que reciben los dermatólogos están relacionadas con la cosmética y el 90 por ciento de la población se ha visto afectada, al menos una vez en la vida, por un proceso de acné.
Elena Escala Sáenz 04/04/2001
El acné es una enfermedad que se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel como consecuencia de una foliculitis, una inflamación y posterior infección del poro folicular (orificio de salida del pelo).

Este trastorno puede llegar a tener implicaciones psicológicas y sociales, especialmente entre las personas que trabajan de cara al público que, en ocasiones, tienen problemas en su entorno laboral porque no alcanzan el grado de presencia física exigido. Esto hace que aumente el grado de tensión emocional y, en consecuencia, empeore el acné.

Aunque en la aparición del acné intervienen factores genéticos que determinan la existencia de una piel grasa, los verdaderos responsables son los andrógenos, ya que “estimulan la glándula de la grasa, que aumenta su tamaño y fabrica tanta grasa que es incapaz de eliminar. Esa grasa se retiene en los poros y esto se manifiesta en forma de puntos negros”, indica el doctor Julián Sánchez Conejo-Mir, profesor titular de Dermatología de la Universidad de Sevilla, del Hospital Universitario Virgen del Rocío, de Sevilla.

Esta primera fase, en la que surge la espinilla o el comedón, no es inflamatoria y cursa sin infección. Sin embargo, la situación empeora con la aparición del germen propionibacterium acnei, que vive en la grasa y fabrica una sustancia inflamatoria. “El organismo intenta combatir la infección y debido a la acción de una serie de enzimas la piel queda corroída y aparecen las cicatrices”.


Hombre y mujer
El acné aparece en el hombre en torno a los 12 ó 13 años. Suele ser más explosivo al inicio por la acción de los andrógenos, pero remite hacia los 22 años, cuando la hormona se nivela y diminuye su secreción. En la mujer el acné es más tardío e insidioso, se hace más grave a partir de los 20 años y tiende a remitir a partir de los 25. Los andrógenos de la mujer se producen en los ovarios (ovario poliquístico), la glándula suprarrenal y en los órganos periféricos, es decir, la propia piel. De esta manera, el exceso en la producción de estas hormonas favorece la aparición de acné.

También existe una forma de acné tardío en la mujer cada vez más frecuente y ligado al ritmo de vida actual. “Aparece a partir de los 25 ó 30 años como consecuencia de alteraciones hormonales. La mujer también tiene formas clínicas de acné que no tiene el hombre como el acné microquístico, perioral (alrededor de la boca) y el síndrome hiperandrogénico, que consiste en un trastorno hormonal que, además de provocar acné, ocasiona la aparición de vello facial y pérdida de cabello”, indica Sánchez Conejo-Mir.


Tratamientos eficaces
En cuanto al tratamiento, el especialista destaca que la conducta del enfermo ha variado mucho. Hace unos años el acné se relacionaba exclusivamente con la juventud y se pensaba que era una consecuencia inevitable del proceso de crecimiento. Sin embargo, hoy se acude más a la consulta para remediar este problema y existen terapias eficaces para tratarlo.

En los casos de acné leve o moderado se administran fármacos por vía oral o tópico con retinoides, antibióticos y peróxido de benzoilo en caso de inflamación e infección con pústulas. “En el acné severo o grave se emplea la isotretinoina, una sustancia que se administra por vía oral y que consigue un 80 por ciento de curaciones de por vida en los pacientes”, señala Sánchez Conejo-Mir. Debe ser empleado bajo estricto control médico, ya que cuenta con una larga lista de efectos secundarios: puede elevar las enzimas hepáticas y el metabolismo de los lípidos, y provoca sequedad en la piel, especialmente en los labios.

En las mujeres el tratamiento varía. “En los casos de hiperandrogenismo al tratamiento habitual se le suma una sustancia antiangrogénica para reducir estas hormonas”. De todas formas, los tratamientos duran entre tres y seis meses, por lo que es necesario que el enfermo tenga paciencia y cumpla correctamente las recomendaiones del especialista.

Las cicatrices también cuentan con tratamientos médicos y quirúrgicos específicos. “Entre los tratamientos médicos está el peeling, que consiste en aplicar una sustancia química que destruye las zonas superficiales de la piel para que se repongan con piel nueva. En el tratamiento quirúrgico también se realizan peelings más profundos, con fenol, por ejemplo, y lo que se denomina resurfacing, que es un láser que pela la piel”, explica Sánchez Conejo.
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