Pesadillas y sueños angustiosos: cómo superar lo peor de la noche
¿Quién no ha pasado una noche de pesadilla? Entre el 10 y el 50 por ciento de los niños de entre tres y cinco años sufre pesadillas, y otro tanto ocurre con los mayores. Una técnica terapéutica denominada ‘Imagery Rehearsal Therapy’ puede ser la tabla de salvación de quienes experimentan estos sueños terroríficos.
DMedicina 14/03/2003
Las pesadillas son sueños repetitivos y recurrentes que “generan sensaciones de miedo intenso y despiertan al afectado cuando se encuentra en fase REM, que alude a la presencia de movimientos oculares rápidos. Esta fase del sueño se repite cada 90 ó 115 minutos, por lo que pueden darse varias pesadillas en una misma noche, aunque son más frecuentes hacia el amanecer”, explica Elena Miró, psicóloga de la Unidad de Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, que ha puesto en marcha un programa para el tratamiento de las pesadillas en la comunidad universitaria.
Estos sueños comienzan a ser un problema cuando se dan con mucha frecuencia, de forma intensa y surgen trastornos adicionales que rompen el patrón normal de sueño. “Pueden provocar insomnio y perturbar el nivel óptimo de alerta, concentración y energía durante el día. En los niños también aparecen conductas que dificultan un descanso normal, como el temor a dormirse, la fobia a la oscuridad, negativa a irse a la cama o dormir con las luces encendidas para sentirse protegido”.
Asimismo, algunos mitos que rodean a los sueños hacen que quien los sufre se preocupe por su bienestar psicológico o piense que las pesadillas tienen algún tipo de significado premonitorio. “Aparece entonces una gran sensación de indefensión, ya que la única forma de escapar de las pesadillas es despertarse”.
Aunque se sabe poco sobre el origen de las pesadillas, el estrés psicosocial y la ansiedad tienen mucho que ver en su aparición, ya que muchos problemas o situaciones que nos impactan a lo largo del día se procesan en forma de pesadillas y sueños molestos.
Las valoraciones terapéuticas de los afectados casi siempre dejan al descubierto algunos factores emocionales asociados a las pesadillas. También es posible que estén relacionadas con el síndrome de estrés postraumático, que se da en personas que han vivido acontecimientos traumáticos, como secuestros, violaciones, atentados terroristas o desastres naturales.
Funcíón de adaptación
Pero no todos estos sueños son necesariamente negativos. “Existe la hipótesis de que las pesadillas cumplen una función de adaptación, pues permiten que el afectado trabaje durante la noche un aspecto no resuelto de su vida o de su personalidad”.
En el caso de los niños, las pesadillas ocasionales no afectan a su desarrollo psicológico. De hecho, es normal que tengan más episodios que los adultos debido al aprendizaje que están experimentando y a la falta de dominio y entendimiento del mundo que les rodea. En la mayor parte de los niños las pesadillas son normales y van desapareciendo con el tiempo.
El programa de tratamiento desarrollado por la Universidad de Granada consiste en la aplicación del ‘Imagery Rehearsal Therapy’ (IRT), una técnica cognitiva que se aplica en tres fases.
La primera consiste en ofrecer al paciente información sobre higiene del sueño, las pesadillas y cómo afectan a su funcionamiento diurno. Además, se intentan eliminar algunas ideas irracionales que dificultan la superación del problema, como el hecho de que tengan poder profético. En la segunda fase se evalúa la capacidad de imaginación del paciente y se le entrena en estrategias para generar imágenes agradables y controlar las desagradables. A veces es necesario el uso de técnicas de relajación, respiración lenta, detención del pensamiento o visualización.
Nueva versión
Una vez que se alcanza cierta práctica se aplica la IRT propiamente dicha, "que consiste en seleccionar una pesadilla y, tras discutir su contenido con el terapeuta, se pide al paciente que modifique la historia a su gusto de manera que salga triunfante en el desenlace final. Luego la escribe con todo detalle, como si fuera un relato, y todas las noches, antes de acostarse, la repasa mentalmente y memoriza la nueva versión del cuento durante 15 ó 20 minutos”.
Como existe cierta relación de continuidad entre lo que nos preocupa durante el día y lo que pensamos durante la noche, el nuevo relato también tiene impacto en el contenido de los sueños. “De esta manera se consigue disminuir la frecuencia de las pesadillas, y el malestar asociado a ellas. Se obtienen resultados positivos en el 70 por ciento de los pacientes y en muchos casos las pesadillas llegan a desaparecer por completo”, concluye Miró.
La tercera fase consiste en el control y seguimiento del paciente, para comprobar si los resultados se mantienen en el tiempo o si se está aplicando correctamente la técnica. Los estudios realizados hasta ahora arrojan datos positivos, por lo que la IRT promete poner fin a las noches de pesadillas.