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Salud en la tercera edad

Claves para cumplir años de forma saludable

Para vivir más años y con mejor calidad de vida es necesario adoptar una serie de hábitos saludables. El entrenamiento cognitivo, una dieta saludable, la práctica de ejercicio físico, dejar de fumar y controlar los factores de riesgo cardiovascular deben ser la base para alcanzar la tercera edad en plena forma. Pero en esta etapa tampoco se debe descuidar el aspecto físico ni la salud mental.
Esther Roman/I. Gallardo Ponce 01/03/2007

Entrenar el cerebro para que no languidezca
El envejecimiento es un proceso fisiológico que entra dentro de la evolución natural del cuerpo y del cerebro. Pero dentro de esta normalidad hay necesariamente una pérdida de capacidades a varios niveles. Tal y como explica José Luis Molinuevo, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, "en el cerebro el envejecimiento se asocia a una cierta pérdida cognitiva. La memoria episódica, las funciones ejecutivas y los procesos visuopercetivos disminuyen. Pero hay otros procesos que se mantienen más estables durante el envejecimiento, como por ejemplo la memoria semántica y los procesos de memoria implícita.

Para poder envejecer de una forma saludable se ha de saber que se pueden retrasar algunos efectos del paso de los años sobre el cerebro. ¿Cómo? "Manteniendo óptimos todos aquellos sistemas que pueden disminuir su rendimiento".

Además, "hay evidencias experimentales que demuestran que si se entrena el cerebro se produce una mayor plasticidad neuronal y así disminuye el grado de deterioro natural".

De ahí que los especialistas no duden en recomendar la realización de cualquier tipo de actividad intelectual. Pero es muy importante que los ejercicios que se realicen sean aceptados por la persona.

"Obligar a alguien a realizar una actividad puede tener consecuencias negativas. Los ejercicios mentales deben ser emocionalmente convenientes".

Respecto a los videojuegos de entrenamiento mental, Molinuevo apunta que "no han sido probados aún científicamente, pero sí hay suficiente evidencia experimental de que el sometimiento a ciertas actividades puede aumentar la plasticidad del cerebro.

Si las tareas de entrenamiento mental están bien diseñadas fomentan el desarrollo cognitivo".

La demencia es más prevalente a mayor edad, pero llegar a una edad avanzada no implica necesariamente que se tenga que desarrollar.

"Lo ideal es intentar mejorar los factores intercurrentes que son susceptibles de cambio". Así se alcanzará la vejez en las mejores condiciones de salud posibles.

La alimentación de hoy pasa factura mañana
Somos lo que comemos y con los años esta premisa va quedando más patente. "La alimentación que llevemos a lo largo de nuestra vida nos pasará factura en la vejez. Está demostrado que la mayoría de las enfermedades degenerativas y crónicas presentan estrechas asociaciones con la alimentación", ha explicado Álvaro Luengo, miembro de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.

Gracias a la ingesta de ciertos alimentos se pueden prevenir algunas de las enfermedades asociadas al envejecimiento. "Los lácteos bajos en grasas son ricos en calcio, para prevenir la osteoporosis. Los pescados azules y los frutos secos son ricos en ácidos grasos omega 3, que ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, la degeneración macular y enfermedades degenerativas cerebrales".

Dieta mediterránea
En un país mediterráneo como España no puede faltar el aceite de oliva, que eleva los niveles de "colesterol bueno" (HDL) y reduce los del "malo" (LDL). Además, la fibra dietética es esencial para combatir el estreñimiento y protege frente al cáncer de colon.

Los antioxidantes también son importantes, ya que retrasan los procesos de envejecimiento celular y orgánico. "Los más conocidos son las vitaminas A, E y C, el selenio, el zinc, la levadura de cerveza, los polifenoles, el glutatión, la superóxido dismutasa, la coenzima Q10, la catalasa, la L metionina, L cisterna y la taurina". Tomando frutas y verduras de forma regular se consigue un aporte suficiente de antioxidantes.

Para Luengo, las recomendaciones nutricionales para la tercera edad son claras: "Hacer comidas ligeras y repartidas en 4 ó 5 tomas al día, mantener la situación de normopeso y realizar los cambios necesarios para alcanzarla, aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescados y carnes magras, tener un aporte abundante de líquidos y hacer media hora diaria de ejercicio físico moderado adaptado a la edad y a las condiciones del sujeto".

Aceptar y retrasar el envejecimiento es posible
El aumento de la esperanza de vida de la población española en las últimas décadas, el tabaquismo, y la incorporación de la mujer al hábito, la obesidad, el sedentarismo, el alto consumo de alcohol y los deficientes hábitos higiénicos de vida, en general, no pintan un futuro nada halagüeño en lo que a riesgos cardiovasculares, cáncer, y enfermedades respiratorias, se refiere.

Arturo Fernández Cruz, jefe del Área de Prevención Cardiovascular del Hospital Clínico de Madrid, afirma que ante todo es necesario tener una percepción correcta de la edad y no considerarla como una enfermedad. Es evidente que según pasan los años los deterioros que se producen en el cuerpo son cada vez más evidentes, pero "pensar en la juventud eterna sólo nos lleva a envejecer de mal humor", puesto que es un proceso irreversible.

La expresión de los genes juega un papel muy importante para que se produzca un envejecimiento prematuro, acorde con la edad cronológica o mucho más tardío, que suele reflejarse en la edad vascular. Según Fernández Cruz, ésta "se relaciona con el percentil de cociente de calcio, y la presencia de placas de ateroma intra o extra luminal, que está vinculada con los factores de riesgo identificados". Conocer la edad vascular de un individuo "ayuda en cierta manera a predecir su posibilidad de deterioro progresivo", asegura Fernández Cruz. Retrasar el envejecimiento, por tanto, y cambiar la historia natural del proceso podría pasar por reprimir la expresión de los genes involucrados en el deterioro. "Lo primero que debemos hacer es tener percepciones correctas de lo que definiríamos como una dieta saludable para prevenir las enfermedades cardiovasculares y el cáncer".

El envejecimiento está causado, además, por la progresión del "estrés oxidativo, y su influencia en la aparición de la insulinorresistencia".

Por tanto, es necesario combinar esa dieta saludable con planes de prevención que mejoren la calidad de vida de los pacientes y retrasen el envejecimiento.

Tabaco y edad
Entre las medidas preventivas para postergar el deterioro podemos encontrar el abandono del tabaco, un hábito que influye en todos los órganos; el monóxido de carbono no sólo afecta a los pulmones, produciendo enfermedades pulmonares entre las que destaca la EPOC, sino que además, produce disfunción endotelial, aumenta el colesterol LDL y reduce el HDL. Esto produce que "las arterias se recubran de lípidos formándose las placas ateroscléróticas, que pueden desembocar en un infarto o una angina de pecho". Asimismo, la combinación entre el monóxido de carbono y "la hemoglobina da lugar a la hipoxia tisular. Los ancianos fumadores con un 5 por ciento de carboxihemoglobina presentan una incidencia de ateriosclerosis 21 veces mayor que aquéllos con un 3 por ciento o menos".

Por tanto, "los ancianos que fuman muestran un incremento de morbilidad y mortalidad respecto a los no fumadores, comparados con su grupo de edad, y con edades más jóvenes", afirma Víctor López García-Aranda, del Hospital Virgen Macarena de Sevilla.

La edad va acompañada de una aparición natural de pérdida de elasticidad de la piel, manchas, sequedad progresiva y arrugas.

Sin embargo, "en los fumadores estos cambios fisiológicos se potencian porque la nicotina es un potente vasoconstrictor, y a través del estímulo de la norepinefrina, que reduce la circulación sanguínea de la piel, se produce su deshidratación de forma secundaria".

Por si fuera poco, produce pigmentaciones amarillas de los dedos y uñas e hiperpigmentación de la mucosa oral, halitosis y gingivitis con pérdida precoz de piezas. "El cabello implantado en una piel hipoperfundida y desprotegida de vitamina A tiende a caer, siendo, por este motivo, más frecuente la alopecia entre ancianos fumadores".

"Nunca es tarde para dejar de fumar. Incluso en edades avanzadas, al abandonar el tabaco se evitan reagudizaciones en EPOC, se tienen menos ingresos hospitalarios, se reducen las cardiopatías y cánceres y, lo que es mas importante, se prolonga su vida permitiendo un funcionamiento más independiente y con menos restricciones", concluye García-Aranda.

La actividad física alarga la vida tres años
Hacer ejercicio tres veces a la semana durante media hora, realizando una fase de calentamiento, otra de ejercicio propiamente dicho y una última de vuelta a la calma es la recomendación general que se da en las consultas de atención primaria. Según aumenta la edad del paciente, la intensidad del ejercicio también debe disminuir. "En primaria utilizamos muy a menudo una fórmula para determinar el ritmo del ejercicio: restar a 220 la edad del paciente".

De la cifra resultante habría que calcular el 70-80 por ciento, para determinar la frecuencia cardiaca a la que se debería trabajar, según ha explicado Montserrat Romaguera, del grupo de trabajo de ejercicio físico de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

"Las personas que son activas físicamente viven alrededor de tres años más y con mejor calidad de vida". Los beneficios son muy amplios: mejora las cifras de tensión arterial y el control de la diabetes, y retrasa su instauración. Asimismo, mejora el perfil lipídico, la función articular, la movilidad, la densidad ósea y el sistema vascular periférico. "A nivel emocional, reduce la ansiedad, la depresión y el insomnio, patologías que habitualmente tenemos que tratar con fármacos", además de reducir la incidencia del cáncer de colon y pulmón. "Por lo tanto, tenemos una herramienta que es útil y debemos intentar que se siga prescribiendo". Es necesario, además, estimular la práctica de ejercicio mantenido desde la infancia, de forma que se tome como una forma de vida.

Un buen aspecto tambien es salud
Ya que cada vez vivimos más años, vivámoslos bien. "Más que obsesionarnos con el hecho de no envejecer hay que tratar de envejecer con salud", aconseja Paloma Tejero, vocal de la Sociedad Española de Medicina Estética. La filosofía de la medicina antienvejecimiento es que la cara y el cuerpo reflejen cómo se siente cada uno.

Aunque cada persona tiene una biografía, la preocupación por el envejecimiento suele coincidir en el tiempo. "En la mujer aparece con la menopausia, es como una llamada de atención. En el hombre este proceso es más lento porque la andropausia no viene marcada por un día, sino que es un proceso. Es en estos ciclos de la vida cuando la gente nos demanda una mayor atención".

Tipos de envejecimiento
No todos envejecemos de la misma manera. Existen tres grandes grupos: el fotoenvejecimiento, debido al sol fundamentalmente que es, además, uno de los grandes peligros de la piel; el envejecimiento cronológico, que se debe al paso del tiempo y se caracteriza fundamentalmente por la atrofia de la piel, la aparición de arrugas finas y el hundimiento de la boca, y, por último, está el envejecimiento hormonal que es el que se produce cuando se pierden los estrógenos y la piel se vuelve más seca y marchita.

La medicina estética no cura los efectos del envejecimiento, "sólo palía algunos estragos que va dejando el paso del tiempo", apunta Tejero. Además, la medicina estética busca siempre medidas no quirúrgicas, lo que no significa que se descarten cuando las medidas estéticas no sean suficientes.

Los tratamientos que se realizan con más frecuencia para retrasar los signos visibles del envejecimiento en el cuerpo son: reposición de ácido ialurónico y colágeno en la piel, corrección de arrugas y volúmenes, recuperación del labio tras la involución del macizo facial que se produce con los años.

Además, "hay que llevar a cabo tratamientos para luchar contra la alteración en el recambio de grasa, tomar medidas para no coger peso, ua es el sobrepeso es un factor de riesgo cardiovascular, y combatir la flaccidez". También se hacen tratamientos con toxina botulínica en la zona de los pómulos y en el cuello y el escote y se aplican tratamientos de biorevitalización con vitaminas y oligoelementos.

La adaptación involutiva es muy frecuente
A medida que se alargan las expectativas de vida, hay más personas que presentan algún tipo de trastorno mental o del comportamiento, fundamentalmente en los procesos relacionados con los duelos.

Tal y como explica Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, "durante la involución habitualmente hay pérdidas de facultades, de personas queridas, de situaciones previas, etc. Todo ello implica la necesidad de adaptarse y hay personas que consiguen afrontarlo en mejores condiciones que otras. Esto se denomina trastornos de adaptación, que son muy frecuentes". Además, el estrés que aparece en estos pacientes se relaciona con los déficitis funcionales, ya que progresivamente se convierten en personas más dependientes de terceros. Asimismo, muchas personas necesitan ayuda psicológica o psiquiátrica como consecuencia de estar afectados por pluripatologías sistémicas: "Aparecen patologías psiquiátricas como consecuencia del impacto que las dificultades físicas acarrean", ha explicado Bobes.

El proceso de envejecimiento también altera el ritmo de sueño-vigilia, por lo que aparecen con una prevalencia cada vez mayor. "Son personas que duermen menos y fracturadamente y presentan somnolencia diurna".

Los cuadros depresivos tienen una gran prevalencia en esta etapa, y algunos desembocan en comportamientos autolíticos.

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