Las caídas en el anciano se pueden prevenir, puesto que se conocen los factores de riesgo que las propician, pero la prevención sigue siendo un reto en España, ha explicado Antoni Salvà, director del Instituto Catalán del Envejecimiento, de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), con motivo del simposio internacional Evidencia científica e investigación en caídas, celebrado en Barcelona.
Patricia Morén. Barcelona 25/04/2007
El encuentro ha sido organizado por la Fundación Instituto Catalán del Envejecimiento y Profane (de
Prevention Falls Network Europe), un proyecto de investigación en red sobre caídas financiado por la Unión Europea y que comenzó hace tres años. Dentro de este proyecto investigan expertos de 27 centros de toda Europa, así como miembros asociados de Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, agrupados en cuatro áreas relacionadas con las caídas: epidemiología, instrumentos de medida para identificar a grupos de riesgo y para evaluar resultados y aspectos psicológicos.
España es, junto con Italia, uno de los países de Europa con menor incidencia de fracturas de cadera en población anciana.
En 2003, en ambos se registraron 325 y 400 casos por cada 100.000 habitantes de más de 65 años, respectivamente. Estas tasas se hallan por debajo de las 500 fracturas por cada 100.000 habitantes registradas en el Reino Unido y muy por debajo de las 800 por 100.000 de Finlandia y Noruega.
Sin embargo, la prevención flaquea en nuestro país, ya que en España se aprecia una tendencia al alza de estas fracturas y, por el contrario, una reducción en Italia, ha informado Jacqueline Close, del
King's College Hospital, de Londres, según algunos de los datos de Profane.
Generalizar la prevención de las caídas es un reto pendiente y, al tiempo, crucial para evitar estas fracturas, ha explicado Salvà.
En este sentido, el médico debe tratar de minimizar o combatir los factores intrínsecos que propician las caídas del anciano, como las alteraciones de la marcha y del equilibrio, enfermedades que provoquen esas alteraciones, problemas en las extremidades inferiores, de visión o de audición, la polimedicación y la toma de psicotropos. Y los extrínsecos, referentes al entorno, serían los obstáculos, malas indicaciones o suelos resbaladizos que pueden favorecer las caídas y que son igualmente importantes, ya que, en el 50 por ciento de los casos, éstas son de causa externa, según Salvà.