La segunda generación de antipsicóticos se emplea para tratar los síntomas antes descritos en los pacientes con Alzheimer, aunque no se conocen bien sus beneficios. Por eso, el equipo de Lon S. Schneider, de la Universidad del Sur de California, en Los Angeles, y Jeffrey Lieberman, del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nueva York, decidió estudiar la eficacia de los antipsicóticos en pacientes ambulatorios afectados de Alzheimer.
Se analizaron los datos de 421 pacientes con Alzheimer, que además presentaban psicosis, agresividad y agitación y fueron asignados de forma aleatoria para recibir olanzapina (una media de 5,5 mg al día), quetiapina (una media de 56,6 mg al día), risperidona (dosis media diaria de 1 mg) o placebo. Las dosis se ajustaron según las necesidades de los pacientes, a los que se siguió durante 36 semanas.
El objetivo principal del estudio era el tiempo que transcurría desde el inicio del tratamiento hasta su cese por cualquier razón y el número de pacientes que alcanzaba una mínima mejoría de acuerdo con la escala CGIC en doce semanas. No se produjeron diferencias significativas entre los tratamientos teniendo en cuenta su cese por cualquier razón: olanzapina, una media de tratamiento de 8,1 semanas; quetiapina, 5,3 semanas; risperidona, 7,4 semanas, y placebo, 8 semanas.
Eficacia
La suspensión del tratamiento por falta de eficacia fue mayor en el grupo de olanzapina, con 22,1 semanas, y en el de risperidona, con 26,7, si se comparaba con el de quetiapina, 9,1 semanas, y placebo, 9 semanas.El tiempo de abandono terapéutico asociado a efectos adversos o a intolerancia era superior en el grupo placebo.
En líneas generales, el 24 por ciento de los pacientes tratados con olanzapina, el 16 por ciento del grupo de quetiapina, el 18 por ciento de los de risperidona y el 5 por ciento del grupo placebo dejaron su tratamiento asignado por intolerancia.
No se apreciaron diferencias significativas entre los grupos con respecto a la mejoría en la escala CGIC. Los efectos beneficiosos se detectaron en el 32 por ciento de los pacientes que recibieron olanzapina, en el 26 por ciento del grupo de quetiapina, en el 29 por ciento de los tratados con risperidona y en el 21 por ciento del grupo placebo.
Advertencia de la FDA
Jason Karlawish, del Departamento de Medicina y Geriatría de la Universidad de Pensilvania, recuerda en un editorial que se publica hoy en The New England Journal of Medicineque la FDA advierte en los prospectos de los fármacos antipsicóticos que no están aprobados para tratar la psicosis asociada a demencia, y en concreto alerta: "Los pacientes mayores con psicosis asociada a demencia tratados con antipsicóticos atípicos tienen un riesgo mayor de muerte frente a placebo".
Karlawish añade que el estudio de Schneider, patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, es un claro ejemplo de cómo se deben emplear los impuestos en la investigación, sobre todo ahora que también pagan las prescripciones.