Los profesionales han comprobado que las madres no suelen perder peso después de su primer parto y continúan ganándolo con el tiempo. Este comportamiento incrementa el riesgo en sucesivas gestaciones, y sobre todo aumenta la posibilidad de que los bebés tengan un peso elevado.
"Nuestro consejo a las madres es que pierdan en la medida de lo posible el peso ganado en el primer embarazo y que intenten no engordar mucho en los periodos entre partos", ha dicho Robert Blaskiewicz, profesor de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de San Luis.
Los bebés de gran tamaño tienen muchas más dificultades para nacer porque no atraviesan con facilidad el cuello del útero, lo que incrementa la posibilidad de que se termine realizando una cesárea.
"Lo ideal es conseguir un peso lo más cercano al habitual. Ganar peso dobla el riesgo de tener un niño más grande para la edad gestacional".
Blaskiewicz, que ha presentado los resultados en el encuentro anual de la Sociedad Americana de Obstetricia y Ginecología, comparó a 38.086 mujeres que mantuvieron un peso normal en su primer y segundo embarazo con otras 10.585 féminas que si bien durante la primera gestación estaban en su peso normal, en la segunda engordaron más de lo recomendado.