Mientras en Egipto durante un tiempo fue muy habitual su consumo, en Grecia se apreciaba esta legumbre no sólo como alimento sino que también eran utilizadas las secas- para votar y, en la antigua Roma se exaltaban sus virtudes y sus diferentes propiedades y usos que ellos le asociaron, como su efecto de incrementar la virilidad. La Iglesia cristiana popularizó una costumbre romana de la celebración de los Saturnales- que consistía en introducir un haba en una torta de pan y a quién le tocaba dicha semilla era el rey de dicha fiesta- y derivó en la sorpresa del roscón de Reyes, que en un inicio era un haba.
Las habas son una de las
legumbres más consumidas en Occidente. Aporta al organismo agua, proteínas (alrededor de 24 gramos por cada 100 gramos consumidos), vitaminas (B, C y caroteno fundamentalmente), sales minerales, fibra, hidratos de carbono (de los cuales entre 41 y 53 gramos son de almidones y entre 3 y 7 gramos son azúcares solubles por cada 100 gramos consumidos) y en pequeña cantidad ácidos grasos.
La vitamina C es un potente antioxidante que por cuyas propiedades protege al organismo de padecer anemia, cáncer de pulmón o una enfermedad prácticamente desaparecida en la actualidad como es el escorbuto; además de reforzar el sistema inmunológico y servir por tanto, de prevención contra la gripe.
Mientras, el betacaroteno- cuya finalidad es que el propio organismo cree vitamina A- se encarga de proteger al organismo contra el cáncer de pulmón y de piel. Su carencia puede derivar en ceguera nocturna.
Las propiedades nutritivas de esta legumbre varían dependiendo de si son frescas o secas. Así, mientras las frescas destacan por su aporte de vitaminas- B, C y Betacaroteno- y de ciertas sales minerales como el calcio y el fósforo, las habas secas además de aportar más calorías 343 calorías frente a las 54 que aportan las frescas por cada 100 gramos consumidos- , son fuente de sales minerales- potasio, fósforo, calcio- y de glúcidos.
Debido al contenido de proteínas, fibra, sales minerales, vitaminas e hidratos de carbono que aportan las legumbres al organismo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) recomienda consumir dos o más raciones de legumbres a la semana; Y concretamente, dos raciones aproximadamente de 70 gramos como platos cocinados y otras dos de semillas o frutos verdes como acompañamiento en otros platos para seguir una dieta sana y equilibrada.