Según Joseph Besharse, de Wisconsin, y Carla Green, de Virginia, los ratones que carecen de la proteína nocturnina, que regula los ritmos biológicos, se mantienen delgados a pesar de seguir una dieta alta en grasas, un descubrimiento que podría proporcionar nuevas pistas sobre el vínculo entre obesidad y alteraciones en los ritmos diarios.
A diferencia de los ratones normales, que se volvían obesos al tomar la dieta alta en grasas, los que carecían de nocturnina seguían delgados sin aumentar su actividad ni reducir el consumo de alimentos. Estos ratones también mostraban ciclos circadianos normales, lo que sugiere que la nocturnina podría controlar un mecanismo circadiano específicamente asociado a la absorción de las grasas o su metabolismo.