Sin embargo, y según han explicado desde la Academia de Dermatología, poca gente es consciente de los problemas dermatológicos que supone tanto el consumo activo como el sufrimiento pasivo del humo del tabaco.
En este sentido, Miguel Aizpún, portavoz de la institución, ha manifestado que esta droga "favorece la formación de arrugas, seca la piel, la hace más macilenta, dificulta la cicatrización, reseca el cabello y favorece el cáncer de labios, entre otros".
El humo del tabaco en el ambiente tiene un efecto deshidratador para la superficie de la piel. Por eso, Aizpún afirma que la piel "se puede ver afectada tanto si se es fumador como si no".
Otras de los efectos cosméticos directamente relacionado es la pigmentación amarilla que provoca alrededor de los dedos la adicción al cigarrillo.