Dos millones de españoles sufren trastornos de voz
Los trastornos de la voz son muy prevalentes entre la población. Aunque la mayoría son leves, tóxicos como el tabaco promueven tumores de laringe que, si se diagnostican a tiempo, ofrecen un buen pronóstico.
DMedicina 23/04/2007
El 5 por ciento de la población española sufre algún trastorno de la voz que requiere atención médica, una cifra que se multiplica en niños -entre el 30 y el 40 por ciento de la población infantil en edad escolar presenta disfonía- y en profesionales de la voz como cantantes, actores, teleoperadores, comerciales, locutores y docentes: se calcula que más del 22 por ciento de los profesores padece alteraciones de la voz, siendo la segunda causa de baja laboral en el colectivo, según los datos presentados por los expertos en el Día Mundial de la Voz.
"Las patologías de la voz son muy prevalentes, especialmente la disfonía funcional, los nódulos y los pólipos y, en general, aparecen como consecuencia de un uso excesivo o erróneo de la laringe", ha explicado Manuel Bernal, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de Barcelona.
La capacidad fonatoria normal de una persona está, por término medio, en dos horas diarias para la voz cantada y cuatro para la hablada. Cuando por cuestiones profesionales se tiene que hacer un uso mayor es aconsejable llevar a cabo un entrenamiento para aprender a respirar correctamente y a usar de forma adecuada la musculatura del cuello y las cuerdas vocales. "Tendría que hacerse educación de la voz desde la infancia para enseñar a los niños a utilizarla correctamente y evitar lesiones que desencadenan patologías".
Laringoestroboscoscopia
Los avances técnicos han proporcionado un mayor conocimiento de la anatomía de las cuerdas vocales y la fisiopatología de su vibración, lo que permite hacer mejores diagnósticos y tratamientos.
Uno de los últimos recursos para la realización de pruebas diagnósticas es la laringoestroboscopia, una técnica no invasiva que ofrece imágenes de la vibración de las cuerdas vocales. El dispositivo se basa en la exploración mediante un sistema visual con una óptica rígida o flexible a la que se asocia un haz de luz fraccionada que, "parecida a la luz de discoteca, destella según la vibración de las cuerdas vocales y permite ver su rápido movimiento -vibran entre 100 y 200 veces por segundo- a cámara lenta", ha añadido Bernal.
La endoscopia rígida y la fibroscopia tradicionales, sin luz fraccionada, muestran la estructura y posibles lesiones de la laringe pero no alteraciones en el movimiento de la mucosa que la recubre. "Muchas patologías, en estadios iniciales, no muestran signos en las cuerdas vocales pero sí en el movimiento de la onda de la mucosa, que está alterado. Estudiarla ayuda a detectar lesiones muy pequeñas, imperceptibles con otros métodos", ha afirmado Bernal. La laringoestroboscopia favorece un diagnóstico precoz. "Ciertos cambios en la movilidad de la onda ya ofrecen indicios de la posible presencia de un tumor, lo que permite orientar rápidamente el tratamiento".
La mejora de las técnicas diagnósticas y terapéuticas han elevado la supervivencia de los enfermos con patologías graves, como los tumores malignos. "Si se diagnostica a tiempo y el cáncer no ha afectado los ganglios ni ha producido metástasis, la supervivencia a los cinco años suele ser del cien por cien".
Para ello, los expertos advierten de la necesidad de acudir rápidamente al otorrinolaringólogo si una disfonía, sin causa aparente, se alarga más de 15 días, sobre todo si hay antecedentes de consumo de tóxicos, especialmente tabaco. "La suerte de este tipo de tumores es que, en estadios iniciales, aunque no haya sintomatología -dolor, picor- sí que provocan cambios en el tono de voz, lo que permite descubrirlos fácilmente".
La cirugía láser, por vía transoral y bajo control microscópico, se basa en la resección completa del tumor preservando las estructuras no afectadas, lo que lleva a que "algunas personas puedan salir hablando del quirófano o que se recuperen en pocos días".
Disfonías
El tratamiento de las disfonías se asienta sobre tres pilare: medicación, rehabilitación y cirugía, pero también se deben considerar las medidas preventivas. "El orden en el que se tienen que establecer ha de determinarlo el otorrinolaringólogo, que es el único especialista capacitado para establecer el diagnóstico y tratamiento adecuado", ha indicado Ignacio Cobeta, secretario de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (Seorl). Sin embargo, el experto ha reconocido la importancia que tiene el trabajar en equipos multidisciplinares en los que se incluyen logopedas, profesores de canto y dicción, e incluso psicólogos.
En muchas ocasiones basta con la rehabilitación para resolver una disfonía, corrigiendo los malos hábitos de emisión vocal mediante técnicas de relajación laríngea y de emisión de voz utilizando todos los recursos fonatorios de los pacientes, en especial el aire de los pulmones, que es la base energética para la emisión de voz. "Este es el caso de los nódulos de formación reciente, pero no así de los que se han formado antiguamente, que requieren microcirugía laríngea antes de iniciar la rehabilitación".
Cobeta ha comentado que dicha cirugía, aplicada tanto a nódulos como pólipos y edemas, apenas ocasiona complicaciones y tiene unas expectativas de éxito cercanas al 98 por ciento. "También es muy eficaz la cirugía en lesiones del espesor de las cuerdas vocales y las malformaciones congénitas".
Sin embargo, la cirugía laríngea muy pocas veces es necesaria en la población infantil, donde entre el 30-40 por ciento padecen trastornos de la voz. En general, los niños que presentan disfonías es porque hablan muy alto; tratan de imponerse aumentando el volumen de voz. No obstante, estos problemas suelen desaparecer cuando en la pubertad hacen la muda vocal y la laringe crece. Aun así, se les puede ayudar mediante normas de higiene vocal.
Decálogo de la voz
Con motivo del Día Mundial de La Voz, organizado por la Federación Internacional de Sociedades de ORL, la Seorl, a través de su presidente Carlos Suárez, ha presentado un decálogo para su cuidado. En él se recogen recomendaciones, aparentemente de sentido común, para no perjudicar la voz: evitar el ruido ambiental; no hablar por encima de las posibilidades; utilizar bien los recursos vocales; no fumar; mantener una buena hidratación; dormir lo suficiente y procurar no gritar; contener el carraspeo y la tos; hablar poco en caso de laringitis; mantener una buena salud y seguir una alimentación equilibrada, y acudir a un otorrinolaringólogo cuando sea necesario.