El Día D
Una vez llegado el día elegido para dejar de fumar, fuma el último cigarrillo. Si la decisión te produce angustia, piensa que sólo vas a dejar de fumar 'ese' día, ya que las decisiones que parecen definitivas pueden crear una mayor ansiedad.
DMedicina 24/05/2002
Después de fumar el último cigarrillo, tira todos los demás y elimina los objetos relacionados con el acto de fumar (ceniceros, mecheros, cerillas).
El día D levántate más temprano y haz el firme propósito de no fumar sólo por ese día. Los primeros días sin fumar son los más difíciles de afrontar, ya que puede presentarse el síndrome de abstinencia causado por la dependencia de la nicotina.
Los síntomas habituales son malestar, inquietud, impaciencia, dificultad para concentrarse o insomnio, pero no se dan por igual en todas las personas que dejan de fumar.
Evita todas las situaciones relacionadas con el acto de fumar, cambia tus rutinas y tus hábitos.
Sustituye el té, el café y las bebidas alcohólicas por refrescos sin azúcar, agua y zumos de frutas ricos en vitamina C (cítricos) para compensar las pérdidas vitamínicas y minerales producidas por el consumo de tabaco.
Ten siempre algo a mano para picar y mantenerte entretenido: mastica chicle sin azúcar, chupa una barrita de canela o caramelos, y pica trocitos de fruta o zanahoria. De esta manera podrás reducir la ansiedad.
Bebe mucha agua a lo largo del día, ya que ayuda a eliminar la nicotina del organismo.
Haz ejercicios físicos y respiratorios, y practica alguna técnica de relajación. Procura realizar algún deporte y andar en vez de utilizar el coche o los transportes públicos.
Manténte alejado de los sitios donde haya muchos fumadores y no aceptes los cigarrillos que te ofrecen. Durante los primeros días evita los compromisos sociales con fumadores y acude a lugares en los que no se puede fumar, como los museos, cines, librerías y teatros.
En caso de nerviosismo y deseos de fumar, relájate, espera cinco minutos antes de encender un cigarrillo y piensa en los beneficios obtenidos desde que dejaste de fumar. La ansiedad no dura eternamente y verás que pasados unos minutos las ganas de fumar desaparecen.
Para mantener las manos ocupadas juega con cualquier objeto que tengas a tu alcance.
Elimina de tu dieta los alimentos fritos, las salsas picantes o alimentos muy salados que estimulen el deseo de fumar. Procura que tus comidas sean sencillas.
Si estás acostumbrado a fumar después de comer, no te dejes caer en la butaca para ver la televisión o leer. Levántate inmediatamente y realiza alguna actividad ligera, como dar un paseo o jugar una partida de cartas.
Al finalizar el día concédete un capricho o un premio para recompensar el esfuerzo realizado, como cenar fuera de casa o comprar un libro.