Terapia de reemplazo
La nicotina es una droga y su abandono produce síndrome de abstinencia. Para aliviar los síntomas se puede recurrir a la terapia de reemplazo con nicotina. Este tratamiento consiste en suministrar al organismo dosis pequeñas y continuadas de la sustancia hasta que se deshabitúe al tabaco.
10/01/2003
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Chicles: disponibles en la farmacia sin necesidad de receta. Cuando se mastican, se libera la nicotina al torrente sanguíneo, pero la absorción resulta más lenta que al fumar, por eso no producen la misma sensación que un cigarrillo.
Para conseguir un buen efecto, es importante masticar con lentitud. El 90 por ciento de la nicotina se libera durante los primeros minutos y si se mastica con mucha intensidad, la saliva diluye la nicotina.
Los chicles pueden emplearse durante los primeros meses del proceso de desintoxicación, pero deben abandonarse paulatinamente.
Este tipo de terapia no está indicada en las personas que tienen problemas dentales o dentadura postiza, así como aquéllos con alteraciones del reflujo gastroesofágico. Tampoco es aconsejable recurrir a los chicles si se sigue fumando, se está embarazada, durante la lactancia, o si se sufre alguna enfermedad cardiovascular.
Parches: al igual que el chicle, están disponibles sin receta. Con esta fórmula se suministra la nicotina al organismo a través de la piel. Existen varios tipos de parches, según el número de horas que actúan y la cantidad de nicotina que liberan durante este tiempo.
Escoger entre el parche de 16 horas de liberación o el de 24 horas de liberación y entre la cantidad de miligramos de nicotina liberada dependerá del grado de adicción del fumador y el momento en el proceso donde se encuentre. Lo lógico es empezar con una mayor concentración y tiempo, para disminuir estas dosis progresivamente.
No es aconsejable que las personas con problemas en la piel (como alergias dermatológicas) recurran a los parches, ni tampoco deben hacerlo las embarazadas.