¿Qué fumas?
El humo del tabaco está compuesto por más de 4.000 sustancias de las cuales 60 son perjudiciales para la salud. Sin embargo, la combustión del cigarrillo genera dos tipos de humo: el que se desprende de la corriente principal (cuando se produce la succión activa) y el de la corriente secundaria (combustión del propio cigarrillo mientras no es succionado).
DMedicina 10/09/2004
La composición de estas corrientes es diferente. La corriente principal es una combustión rica en oxígeno, ya que al aspirar el humo entra aire en la zona de ignición. La corriente secundaria es una combustión espontánea, incompleta y de menor temperatura.
Estas corrientes desprenden pequeñas partículas y gases. Las partículas están compuestas por una mezcla de hidrocarburos aromáticos, nicotina, alquitrán y agua. Su tamaño medio es de 0,4 micras, lo que les permite alcanzar la tráquea, los bronquios, los pulmones, los macrófagos alveolares y las vías aéreas más pequeñas.
Principales partículas que componen el humo
PRINCIPIOS
ACTIVOS
CANTIDAD
Alquitrán
1-40 miligramos (mg)
Agua
1-4 mg
Nicotina
1-2,5 ug
Fenol
20-150 ug
Catecol
130-280 ug
Pireno
50-200 ug
Benzo (a) pireno
20-40 ug
2,4 Dimetilfenol
49 ug
tn- y p-Cresol
20 ug
p-Etilfenol
18 ug
Sigmasterol
53 ug
Fitosteroles
130 ug
Indol
14 ug
Principales gases que componen el humo
PRINCIPIOS
ACTIVOS
CANTIDAD
Dióxido de carbono
20-60 mg
Monóxido de carbono
10-20 mg
Metano
1,3 mg
Isopreno
582 ug
Acetona
100-600 ug
Cianidina de hidrógeno
240-430 ug
2-Butanona
80-250 ug
Tolueno
108 ug
Acetonitrilo
120 ug
Acroleína
84 ug
Amoníaco
80 ug
Benceno
67 ug
Dimetilnitrosamina
10-65 ug
Nitrosopirrolidina
10-35 ug
Acetaldehído
770 ug
Nitrobenceno
25 ug
Los gases que aparecen en mayor proporción son las nitrosaminas, el acetaldehído, el ácido cianhídrico y los óxidos de nitrógeno. Muchos de estos gases pueden transformarse en ácidos cuando se combinan con el agua que recubre la mucosa respiratoria, por lo que suponen una fuerte agresión química para el organismo.
Como respuesta a esta agresión aumenta la liberación de proteasas, la producción de oxidantes y radicales libres que destruyen las células y el tejido conectivo.
El humo del tabaco también provoca la inflamación de la mucosa del aparato respiratorio y el aumento de la producción de elastasa, una enzima que degrada la elastina que facilita la expansión y contracción de los pulmones. Asimismo, inactiva la enzima alfa-I-antitripsina, una proteína que, a su vez, inactiva la elastasa y contribuye a la degeneración de la elastina. Con el tiempo el pulmón pierde sus propiedades elásticas y disminuye la capacidad para transportar el oxígeno a la sangre.
No obstante, de los componentes del tabaco destacan especialmente tres por su capacidad dañina:
Nicotina
Cada cigarrillo contiene de entre 0.005 a 3,5 miligramos de nicotina. Se trata de un alcaloide sin propiedades terapéuticas. Los pulmones absorben hasta el 90 por ciento de la nicotina cuando se da una calada al cigarrillo, mientras que esta cifra se reduce hasta el 35 por ciento si el humo sólo pasa por la boca.
Provoca la liberación de adrenalina y norardrenalina, que actúan sobre el sistema nervioso que controla la presión arterial y la frecuencia cardíaca, de manera que tiene la facultad de estimular para después deprimir (antagonismo por bloqueo). La relajación muscular que ocasiona favorece los síntomas cardiovasculares y endocrinos que refuerzan la necesidad de su consumo.
También genera la liberación de catecolaminas, con lo que aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial y el flujo coronario. Esto provoca el aumento de la demanda de oxígeno del tejido cardiaco, pero no de su suministro, lo que favorece las crisis cardiacas.
Asimismo, la nicotina aumenta la concentración de ácido graso en la sangre, la adhesión de plaquetas sanguíneas y el engrosamiento de las arterias coronarias, cuya principal consecuencia es la trombosis.
Alquitrán
Es el principal componente de la brea que se emplea en la construcción de carreteras y compone la parte sólida del humo. Cada calada hace que se deposite una pequeña película de alquitrán en las zonas con las que está en contacto el humo: boca, garganta y pulmones, donde se acumula dificultando la entrada de oxígeno.
Monóxido de carbono
Es un gas muy tóxico que, al llegar a los pulmones, desplaza los hematíes y forma carboxihemoglobina, una sustancia que es incapaz de transportar el oxígeno.
La carboxihemoglobina es un tipo de hemoglobina (molécula de la sangre que transporta el oxígeno) que se genera cuando esta última se une al monóxido de carbono y le incapacita para el transporte de oxígeno a los tejidos. En las personas que no fuman el 2 por ciento de la hemoglobina total en sangre es carboxihemoglobina, mientras que en los fumadores esta cifra puede alcanzar hasta el 14 por ciento. Esto provoca una disminución del oxígeno necesario y dificulta su fijación a la hemoglobina. Muchos estudios la señalan como la principal responsable del infarto, la arterioesclerosis, enfermedades respiratorias crónicas y daños del feto.