Los investigadores analizaron el comportamiento de 781 adolescentes de entre 15 y 18 años, de Miniápolis, entre 2003 y 2004. De ellos, el 62 por ciento tenían una televisión en su habitación.
Los resultados demostraron que los jóvenes con televisión en su habitación eran más propensos a ver la programación de cuatro a cinco horas más por semana que aquellos que no tenían este aparato cerca de su cama. La proporción de adolescentes que veían más de cinco horas de televisión al día fue el doble entre los que tenían televisión en su habitación que en el resto del grupo estudiado.
A la mesa
Las chicas con televisión en su habitación demostraron ser menos deportistas que el resto, dedicando una media de 1,8 horas a la semana a la gimnasia en comparación con las 2,5 horas del resto. Además, comían menos verdura, bebían más refrescos y se sentaban a comer con sus familias con menor asiduidad que las demás.
Por su parte, los chicos con una televisión en la habitación demostraron tener una nota media más baja, comían menos fruta y compartían con su familia menos tiempo a la mesa.
Según Daheia Barr-Anderson, responsable de la investigación, el estudio ha demostrado "que no resulta positivo que los niños tengan una televisión en su habitación".