Los resultados han reflejado que las mujeres con sobrepeso u obesas que realizaban más ejercicio tenían menores riesgos de padecer enfermedades cardiacas que las que eran más sedentarias. La investigación ha encontrado que el menor riesgo los tenían las mujeres con un peso normal y que realizaban ejercicio regularmente.
Los autores creen que los efectos beneficiosos observados en caso de sobrepeso u obesidad proceden del ejercicio físico, que mejora la función de los vasos sanguíneos y aminora la incidencia de coágulos, ambos aspectos relacionados con el incremento de peso. Aunque realizar ejercicio en general es bueno, no obstante, los expertos no creen que por sí sólo sea lo que realmente reduzca el riesgo de enfermedades cardiacas entre las mujeres con sobrepeso.
“Incluso una gran actividad física no es suficiente para reducir completamente el riesgo de padecer enfermedades coronarias en las mujeres obesas y que no sean propensas a la pérdida de peso”, según los autores. “Independientemente de lo que se pese, los datos señalan la importancia de convencer a todas las mujeres a participar e incrementar su actividad física regularmente y mantener un peso saludable para reducir el riesgo de este tipo de enfermedades”.