Algunas facultades de Medicina de Estados Unidos están tratando de entrenar a los alumnos para que tengan más empatía con sus pacientes, en lugar de no sonreír u observar constantemente la pantalla del ordenador.
En un artículo que publica el último número de New England Journal of Medicine, Kahn señala que la forma de lograrlo son las buenas maderas. Además, señala que experimentó los beneficios de una relación amable al ser tratado por un médico europeo. Este mecanismo situaría la profesionalidad del médico y la satisfacción del paciente en el centro del encuentro".