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Vida sana: Actualidad

Viajes. El laberinto de las rúas

La capital portuguesa ofrece un encanto particular para los turistas que pasean por sus calles. Belem, la medieval Alfama y el Tajo atraen la atención de todos los que pisan sus cafés y observan desde los miradores.
18/07/2008
La historia de la capital lisboeta está marcada por el terremoto sufrido en noviembre de 1755 que destruyó el 90 por ciento de la ciudad -sólo se salvó Alfama y la zona de Belem-. Tras la catástrofe, el Rey José I ordenó a su primer ministro, el Marqués de Pombal, la reconstrucción de Lisboa. El noble diseñó calles anchas, paralelas y perpendiculares entre sí en torno a la Plaza del Comercio y a la de Rossio.

La zona de Lisboa que ha servido siempre de inspiración a escritores y artistas es Alfama. Se trata de un barrio medieval que se caracteriza por el entramado de callejuelas estrechas, franqueadas por casas pobres. Todo un enjambre de olores y ambientes, en el que hay que perderse para impregnarse de la esencia de estas rúas adoquinadas.

Desde el barrio de Belem zarpó, en 1497, Vasco de Gama a su decisivo viaje a Las Indias. En honor a este acontecimiento se levantó la Torre de Belem, una atalaya de vigilancia que hoy es Patrimonio de la Humanidad. En esta zona de la ciudad se encuentra también el Centro Cultural, una de las referencias intelectuales de la capital portuguesa.

Los pasteles de Belem se han convertido en una señal de identidad de Lisboa, y pueden encontrarse en cualquier café de la ciudad. Todavía perduran muchos de los cafés que se abrieron a principios del siglo XX con ese sabor de antaño, como el Café Marthinho da Arcada.

Asimismo, nadie debe irse de Lisboa sin ver una actuación de fado, el canto nacional del país. De las callejuelas de la capital salieron los más bellos versos interpretados por los mejores artistas de Portugal. Otro punto emblemático es el Monasterio de los Jerónimos de Santa María, en el barrio de Belem, muy cerca de su torre. Destacan los pórticos principal y lateral, el interior de la iglesia y el magnífico claustro de esta obra de 1520 de estilo manuelino.

Cultura con vistas
Los miradores constituyen un elemento clave de Lisboa. El Castillo de San Jorge, situado en uno de los puntos más elevados, ofrece unas vistas privilegiadas de la Plaza del Comercio, la Baixa, el Convento do Carmo, la Sé y el Tajo. Por su parte, la atalaya de Santa Justa permite ver la Baixa, la colina del Castillo y su entorno (Alfama y Mouraria) y desde San Pedro de Alcántara se divisa el Castillo de San Jorge, con las panorámicas más completas del lado urbano y más antiguo de la ciudad.

Por otro lado, la noche lisboeta es muy animada. El Barrio Alto es de las zonas que concentran más restaurantes, bares y pubs. Las grandes discotecas se encuentran a lo largo del Tajo. En este ambiente cultural destacan los conciertos de música, la ciencia y la cultura, que van de la mano en los festivales que abundan en la ciudad. El Optimus Alive 08 ha sido la cita festivalera del año, un evento que es algo más que música, y también celebra exposiciones culturales y organiza reuniones científicas y medioambientales.

El Parque de las Naciones surgió de la Expo'98. Es un ejemplo de reconversión urbanística, puesto que el recinto ferial ha quedado integrado en un moderno barrio residencial con bloques de viviendas de diseño, hoteles y centros comerciales. Los pabellones internacionales son hoy la Feria de Muestras. Un teleférico recorre buena parte de esta zona de Lisboa. El Oceanario está situado en lo que fue el Pabellón de los Océanos, y hoy presume de ser el acuario de mayor capacidad de Europa. Esta pecera gigante alberga más de 15.000 ejemplares marinos entre varias especies de tiburones, mantas y peces tropicales.

La mejor forma de conocer todos los rincones de la Ciudad de las Siete Colinas sin cansarse subiendo y bajando las callejuelas, es coger el Tranvía 28, que recorre los lugares más interesantes del patrimonio histórico de la ciudad. Por último destaca el Santuario de Cristo Rey, una monumental estatua -copia del Cristo Redentor de Río de Janeiro- de 75 metros de altura, situada junto al Puente de Almada, en el Tajo. Fue esculpida por Francisco Franco de Sousa, quien falleció antes de ver su obra erguida en lo alto. En su interior se encuentra la Capilla Nossa Senhora da Paz. El Cristo es visitado por la mayoría de los turistas y por miles de peregrinos. El ascensor instalado en su interior permite apreciar desde lo alto las magníficas vistas.

COMER Y DORMIR

Heritage Av. Libertade Hotel

Av. Libertade, 28 | www.heritage.pt |

75 habitaciones |

Desde 160 e.

Pestana Palace Hotel

Rua Jau, 54 | www.pestana.com |

75 habitaciones |

Desde 160 e.

AC Lisboa

Largo de Andaluz, 13B | www.ac-hotels.com | 83 habitaciones | 95-240e

Hotel Barrio Alto

Plaza Luis de Camoes | www.barrioaltohotel.com | 51 habitaciones dobles y cuatro suites | Entre 250 y 590 e

Restaurante Eleven

Rua Marqués de Fronteira, s/n | www.restauranteleven.com | Precio medio: 50-80 e

Este chic y moderno restaurante es el lugar preferido de la sociedad lisboeta. Elegante y distinguido, el edificio -situado en el Parque de Amalia Rodrigues- muestra una línea minimalista, utilizando materiales como la piedra, la madera y el hierro.

Found you

Trav. Dis Inglesinhos, 34-40 | 30 e.

Divertido restaurante del Barrio Alto que tiene un cierto toque retro-psicodélico. Sus especialidades son las fondues de pescado con gambas.

Alcántara Café

Rua Maria Luisa Holstein, 15 | 80 e.

Local de moda con un toque moderno, que ofrece una cocina internacional de primera calidad.

Bica do sapato

Infante Herique, s/n | 50e
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