La infección por virus del herpes podría originar hipertensión gestacional
La infección por virus del herpes puede desencadenar preeclampsia y estar detrás de sus peores consecuencias: el parto prematuro o la pérdida del niño, según revela un trabajo que se publica en el último número de British Journal of Obstetrics & Gynaecology.
DM. Nueva York
20/02/2008
Un equipo de científicos dirigidos por Alastair MacLennan, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario de Adelaide, en Australia, ha aportado datos que justifican por primera vez el origen vírico de estas alteraciones en la gestación.
Para ello, los investigadores han identificado la presencia de ácido nucleico vírico en muestras de sangre de talón de 1.326 recién nacidos recogidas durante un periodo de diez años. Más de 400 de estos niños fueron diagnosticados con parálisis cerebral.
En el trabajo también han participado investigadores del Servicio de Microbiología y Enfermedades infecciosas del citado hospital.
"Es un hallazgo emocionante y supone la base para nuevas investigaciones que ahonden en esta relación entre la predisposición genética, la exposición al virus y sufrir complicaciones en el embarazo, como hipertensión arterial, parto prematuro y parálisis cerebral", afirma MacLennan.
La hipertensión gestacional se produce en más del 10 por ciento de los embarazos en los países desarrollados. Cuando no se trata, puede dar lugar a una eclampsia y ésta a la pérdida del niño o al fallecimiento de la madre. De hecho, es la principal causa de mortalidad materna en países no industrializados.
A pesar de estas cifras, el origen de la hipertensión arterial en el embarazo constituye aún un enigma para los investigadores.
Causalidad
El grupo del hospital australiano apuntala una hipótesis que se estaba estudiando al respecto: la relación causal entre infección por virus e hipertensión gestacional. En concreto, los investigadores proponen con este trabajo que existen una serie de mutaciones géneticas que pueden derivar en cambios en las proteínas inflamatorias y éstos a su vez acaban produciendo disfunción y constricción en los vasos sanguíneos de la placenta y el cerebro fetal; como resultado de estas anomalías aumenta la presión sanguínea durante la gestación. Si no se controla, todo este proceso puede ser letal.
"Estamos empezando a entender la interacción y la importancia de la exposición a una infección vírica combinada con la susceptibilidad genética tanto en el embarazo como durante la fase del nacimiento", asegura Paul Goldwater, uno de los virólogos que ha participado en el estudio.