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Clonación, ¿el principio o el fin?

La clonación de la oveja Dolly ha dejado de ser un logro científico para convertirse en lo que muchos consideran el ‘principio del fin’ del control del hombre sobre la naturaleza. Los científicos han acogido con recelo la prohibición de todo tipo de clonación realizada por Estados Unidos, lo que limitaría la investigación con células madre. No obstante, la verdadera amenaza ha surgido de sus propias filas. Dos investigadores ya han presentado sendos proyectos para la clonación de seres humanos con fines reproductivos, aún en contra de la opinión de la comunidad científica.

Elena Escala Sáenz   |  08/08/2001 00:00

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En los últimos años la clonación ha sido el argumento perfecto para innumerables obras literarias y cinematográficas. Ahora la realidad parece acercarse cada vez más a la ficción tras el anuncio de nuevos proyectos para la clonación de seres humanos. El ginecólogo italiano Severino Antinori, director del Instituto de Investigación Asociado Internacional de Roma, ha presentado oficialmente su proyecto para la clonación de un ser humano, mientras que uno de sus colaboradores, Panayiotis Zavos, director de una clínica de fertilidad de Kentucky, en Estado Unidos, asegura tener todo preparado para clonar al menos a 200 seres humanos con fines reproductivos.

Estos proyectos, presentados ante los miembros de la Academia Nacional de las Ciencias estadounidense, han hecho temblar a los científicos que han renunciado a la clonación reproductiva pero que esperan al menos poder investigar el potencial de las células madre para la clonación con fines terapéuticos.









Mamá
a los 63

Esta no es la primera aventura científica emprendida
por Antinori. Ya en 1994 ayudó a una mujer de 63 años a concebir un hijo.
El ginecólogo italiano insiste en que su nuevo proyecto está dirigido a
las parejas que sufren problemas reproductivos y no pueden tener su propia
descendencia.
Antinori asegura que cuenta con un consorcio privado internacional de científicos provenientes de distintos países y ha explicado que su proyecto estará destinado a “ayudar a las parejas estériles”. Para ello utlizará la misma técnica empleada con la oveja Dolly: la transferencia de una célula del cuerpo de un hombre al ovocito sin núcleo de una mujer para crear un embrión, por lo que el resultado será un bebé genéticamente idéntico a uno de los dos padres. Consciente del riesgo de malformaciones, el investigador espera producir un bebé en “perfecto estado de salud, ya que se realizará un diagnóstico de preimplantación para comprobar que el feto no presenta anormalidades”.

Asimismo, insiste en que no va a realizar una clonación, sino “una reclonación. El niño se parecerá a su familia, tendrá el ADN de su madre, pero también tendrá una identidad propia, su carácter. No es ninguna fotocopia”.

Zavos, por su parte, cuenta con dos laboratorios que están preparados para iniciar el proyecto, aunque no se sabe dónde están ubicados.

Tanto Antinori como Zavos han creado un consorcio en el que colaborarán para llevar adelante sus proyectos y, según han indicado, nada podrá impedir que alcancen su objetivo. “No se puede poner barreras a la clonación terapéutica porque nos va a ayudar a acabar con numerosas enfermedades y permitiráque los varones estériles tengan hijos. No podemos dejar pasar esta oportunidad”, ha señalado Antinori.

El rechazo científico y político a este proyecto aventuró la hipótesis de que Antinori realizaría la clonación en un barco en aguas internacionales. No obstante, el especialista ha indicado que “todo se llevará a cabo en suelo firme”, aunque no ha especificado dónde.


Denuncia de la comunidad científica

Antes de que el científico italiano presentara su proyecto, la comunidad científica ya había denunciado esta iniciativa debido al escaso éxito obtenido en la clonación de animales.

“La clonación de los animales es muy ineficaz en todas las especies. Los falsos embarazos, los nacimientos prematuros y diversas malformaciones en los clones que sobreviven son bastante comunes y podríamos esperar ver los mismos fracasos en la clonación de seres humanos”, ha indicado Ian Wilmut, científico del Roslin Institut of Scotland y padre de la oveja Dolly, primer animal clonado con éxito en 1997 tras 276 intentos fallidos.

Según indica Wilmut, sólo en el 5 por ciento de los casos se alcanza el éxito y son frecuentes las malformaciones de órganos vitales como el corazón o los pulmones. Además, las complicaciones pueden surgir incluso después de una clonación supuestamente exitosa, ya que en la actualidad la oveja Dolly presenta obesidad y síntomas de envejecimiento precoz sin que los científicos hayan podido determinar el motivo de estos cambios.

El cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también ha criticado la iniciativa de Antinori, al que ha acusado de “querer imitar a Hitler”.

Ratzinger ha indicado que “el fotocopiado de niños es un delirio de los nazis. En cierto sentido, Hitler había anticipado algunos avances modernos, como la clonación o la experimentación médica con embriones humanos”.


La clonación de los raelianos

Estos proyectos de clonación se unen al iniciado por la empresa Clonaid, una sociedad vinculada a la secta de los raelianos, grupo que atribuye a los extraterrestres el origen de la humanidad. Mark Hunt, un abogado de Virginia, en Estados Unidos, que había apoyado a los raelianos para que clonaran a su bebé fallecido hace diez meses tras una intervención quirúrgica, ha cambiado de idea después de que la Agencia Federal para el control de los Alimentos y Medicamentos (FDA, en sus siglas en inglés) allanara y requisara diversos documentos del laboratorio raeliano.

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