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REDUCE COSTES DE HOSPITALIZACIÓN Y ACORTA PLAZOS DE REVISIÓN

La colagenasa evita el quirófano en pacientes con Dupuytren

El debate en torno a las ventajas de la inyección de colagenasa en pacientes de Dupuytren con cuerda palpable frente a la cirugía convencional ha centrado unas jornadas de actualización en la enfermedad celebradas en el Hospital de Alcorcón (Madrid). A favor: es menos agresiva.

Laura D. Ródenas   |  19/06/2012 00:00

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El Hospital Universitario Fundación de Alcorcón, en Madrid, ha celebrado unas jornadas de actualización sobre la enfermedad de Dupuytren, un trastorno progresivo del tejido conjuntivo que afecta principalmente a la fascia palmar de la mano. Entre las novedades, destaca fundamentalmente una: la colagenasa de Clostridium histolyticum, una nueva opción farmacológica para tratar la contractura en pacientes adultos con una cuerda palpable.

"Al hecho de registrar una menor morbilidad y ser menos agresiva, se suma el de constituir un acto ambulatorio, por lo que reduce el estrés quirúrgico, especialmente notable en recidivas", indica Homid Fahandezh-Saddi, de la Unidad del Miembro Superior del mencionado centro.

"La cirugía -remarca el que ha sido el director de un encuentro que ha congregado a más de 150 profesionales médicos- no es curativa y conlleva complicaciones hasta en un 17 por ciento de los casos; de ahí la ventaja de esta nueva vía de abordaje, que evitaría riesgos innecesarios contribuyendo a la reducción de los costes de hospitalización y el mejor aprovechamiento de recursos, incluido el tiempo".

Bastaría con una inyección de esta solución -aunque en algunos casos pueden requerirse varios ciclos de tratamiento, con un máximo de tres a intervalos de cuatro semanas-, comercializada por Pfizer como Xiapex, para deshacer las cuerdas. Éstas se componen de colágeno tipo I y tipo III, que, a su vez, son sustratos de las colagenasas AUX-I y AUX-II, germen del fármaco.

"La actividad de Xiapex consiste en la lisis selectiva de colágeno en el lugar de la infiltración, seguida de un procedimiento de extensión en las 24 horas posteriores a la rotura de la cuerda, en lugar de las dos semanas habituales requeridas cuando media una intervención quirúrgica", explica Fahandezh-Saddi.

Según las instrucciones del manual de formación para la administración de la inyección facilitadas por la compañía norteamericana, "los dos tipos de colagenasa actúan de forma complementaria para romper las cadenas de colágeno y disolver la retracción. La colagenasa AUX-I (tipo I) escinde los extremos terminales de la cadena de colágeno y la AUX-II (tipo II) fragmentaría el segmento interior".

Ahora bien, "a pesar de ser menos invasivo que la cirugía abierta, este método no lo puede aplicar cualquiera, sino que se hace indispensable la formación en la dispensación del tratamiento, así como un excelente conocimiento anatómico". ¿Entre los riesgos potenciales? "Precisamente, y al margen de una muy poco frecuente reacción adversa por intolerancia, la lesión tendinosa o de ligamento por ir más allá o por no hacer diana".

Al tratarse de una técnica novedosa, "es necesario dar a conocer el producto a los profesionales sanitarios e informarles correctamente sobre los beneficios que aporta". Y es que, hasta la fecha, la fasciectomía quirúrgica ha sido el tratamiento más utilizado. De hecho, ésta, la colagenasa de Clostridium histolyticum, es la primera opción farmacológica aprobada.

Terapia génica
Al margen de la innovación en el terreno terapéutico, Fahandezh-Saddi ha aprovechado la ocasión para abrir otros frentes de debate. El primero: la etiopatogenia de la enfermedad. En España se estima la prevalencia de Dupuytren en un 4 por ciento de la población; por sexos, se da mayoritariamente en hombres por encima de los 45 años. No obstante, existe un vacío en torno al conocimiento de las causas de la alteración.

Se sabe que hay algunos factores, como la existencia de antecedentes familiares, que aumentan la probabilidad de un 16 a un 68 por ciento si se interroga bien, atendiendo a datos facilitados durante el curso; la edad, el consumo de tabaco y alcohol o la presencia de diabetes, pero no hay datos concluyentes en torno a la génesis.

Cabría, en cualquier caso, tratar de adelantarse al desarrollo de la patología, como se hace ya en cáncer de colon en personas de riesgo. "Lo que debemos intentar es ahondar en la bioquímica de la enfermedad para dar con receptores específicos, como pueda ser el colágeno III", señala Fahandezh-Saddi. 

CUANDO UN APRETÓN DE MANOS FRUSTRA

Aunque no es una alteración grave, la enfermedad de Dupuytren perjudica la calidad de vida de los pacientes, puesto que reduce significativamente la capacidad funcional de la mano. De acuerdo con un estudio realizado por la compañía biomédica promotora de las jornadas, uno de cada tres pacientes con contractura de Dupuytren encuentra dificultades para llevar a cabo actividades relacionadas con el trabajo. Además, muchos de ellos se ven afectados emocionalmente al verse incapacitados para realizar acciones tan cotidianas como estrechar la mano. Como ejemplo, ponerse los zapatos es citado como una actividad costosa por un 34 por ciento de la población de estudio, mientras que a un 28 por ciento le resultaría difícil peinarse y lavarse. El contratiempo más común para la higiene, además de la propia movilidad reducida, serían los hoyuelos. Peor pueden ponerse las cosas de darse en el pene, lo que sólo sucede un 2 por ciento de las veces; y en el pie, un 10 por ciento.

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