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La diabetes tipo 1 suele aparecer en los niños entre los 10 y los 14 años de edad, pero esta tendencia está cambiando en los países europeos, según un estudio de la Dirección General de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña que se publica en The Lancet.
Karla Islas Pieck. Barcelona - Jueves, 4 de Junio de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
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La edad de inicio de la diabetes de tipo 1 en niños está descendiendo en los últimos años, contrariamente a lo que se hubiera podido esperar, ya que la exposición a los factores ambientales es mas corta, según ha explicado a Diario Médico Albert Goday, jefe de la Sección de Endocrinología del Hospital del Mar, de Barcelona.
Estos resultados se desprenden de un estudio europeo en el que ha participado la Dirección General de Salud Pública del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña y el Hospital del Mar, en el marco del grupo de trabajo Eurodiab, orientado a determinar los patrones de variabilidad de esta patología según las diferentes regiones europeas.
La investigación, que se publica en el último número de la revista The Lancet (Ver DM del 29-V-2009) incluye los datos de 17 países europeos, entre los que se encuentra Cataluña por parte de España, y revisa la aparición de casos de este tipo de diabetes entre los años 1989 y 2003.
Según las cifras del estudio, la diabetes infantil ha aumentado un 3,9 por ciento anual, por lo que, de mantenerse la tendencia, se estima que en el año 2020 los casos en menores de 5 años se dupliquen. Este es uno de los datos más llamativos del estudio, que además pone sobre la mesa la necesidad de profundizar en el conocimiento de la etiopatogenia de esta enfermedad para poder desarrollar una estrategia preventiva adecuada.
Combinación de factores
La explicación de este aumento de casos en pacientes cada vez más jóvenes responde tanto a la predisposición genética de los afectados como a la exposición a determinados factores ambientales, pero una de las grandes interrogantes que quedan aún sin resolver es por qué está aumentando la incidencia de esta enfermedad precisamente en los menores de 5 años, cuando su interacción con el ambiente es más corta. Se sabe que la concordancia genética para este tipo de patología en gemelos monocigóticos es de un 33 por ciento.
Una de las hipótesis es que los cambios que se han consolidado en el estilo de vida en los países occidentales durante los últimos años podrían favorecer la presencia de detonantes de algunas enfermedades autoinmunes de órganos específicos. "Es difícil pensar que en 15 años hayan cambiado las bases genéticas de la población europea, por lo que se podrían atribuir estas variaciones a factores ambientales como determinados tóxicos o infecciones víricas".
Otra de las premisas que refuerzan esta sospecha es la relación inversa que hay entre la incidencia basal de la enfermedad y los aumentos de nuevos casos. Es decir, países que tienen datos altos de frecuencia han aumentado los nuevos casos de manera más discreta que los países que partían de una incidencia basal inferior.
En concreto, en los países del Este de Europa el número de casos está aumentando más que en los países escandinavos, cuando la incidencia ha sido históricamente mayor en los nórdicos.
Por ejemplo, según datos de otro estudio publicado en The Lancet en 1992, un niño de Finlandia tenía hasta 40 veces más probabilidades de desarrollar diabetes de tipo 1 que uno nacido en un país del Mediterráneo.
España ha sido una excepción a esta tendencia, ya que desde entonces se había detectado una incidencia mayor a la esperada; sin embargo, las cifras se han mantenido estables en los últimos quince años.
Goday ha comentado que es importante reforzar la investigación de los factores genéticos relacionados con estas enfermedades, ya que se estima que serán cada vez más frecuentes en los países europeos.
Conxa Castell, coordinadora del Consejo Asesor sobre Diabetes en Cataluña y una de las principales impulsoras de este trabajo en España, ha explicado que la participación en este estudio ha sido posible gracias al registro de diabetes tipo 1 que realiza en Cataluña el Departamento de Salud desde el año 1987 y que desde hace veinte años está integrado en el estudio europeo Eurodiab. Todos los centros hospitalarios envían periódicamente los datos de los nuevos casos de esta patología. La diabetes tipo 1, habitualmente de inicio en niños y adultos jóvenes, representa entre el 6 y el 8 por ciento del total de personas diabéticas de la comunidad, por lo que la tipo 2 es la más frecuente y mayoritaria.
Un grupo de científicos de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, ha hallado sustancias antibióticas en los cerebros de las cucarachas y otros insectos. Simon Lee, autor principal de este trabajo que se presentará en la próxima reunión anual de la Sociedad General europea de Microbiología, ha identificado nueve moléculas diferentes en tejidos de insectos que resultaron tóxicas para las bacterias. Las sustancias halladas podrían servir para desarrollar nuevos antibióticos.