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El tejido linfático

04/11/2002 00:00

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El tejido linfático o linfoideo es el componente principal del sistema inmunitario y está formado por varios tipos diferentes de células que trabajan juntas para combatir una infección. El tejido linfático y el sistema inmunitario pueden participar también en la lucha contra algunos tipos de cáncer. Este sistema rechaza, además, los tejidos recibidos de otras personas, tales como las transfusiones de sangre o los transplantes de órganos.

El tejido linfático se encuentra en muchos lugares del cuerpo, incluyendo los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y la médula ósea, y también se halla disperso dentro de otros sistemas, como el digestivo y el respiratorio. El sistema linfático es el encargado de enlazar todos los tejidos linfáticos entre sí.

El tipo principal de célula que forma el tejido linfático es el linfocito. Los linfocitos, a partir de los cuales se desarrollan los linfomas, circulan por el sistema linfático en dirección al torrente sanguíneo. Hay dos tipos principales de linfocitos: los linfocitos B y linfocitos T. Aunque ambos tipos pueden producir un linfoma, los de células B son mucho más frecuentes que los de células T. Ambos tipos son responsables, respectivamente, del 85% y del 5% de los casos de linfomas no Hodgkin.

Los ganglios linfáticos son órganos del tamaño de una judía que se encuentran localizados en todo el cuerpo y que están conectados mediante un sistema de vasos linfáticos. Estos vasos son parecidos a las venas, pero, en vez de llevar sangre, transportan linfa, un fluido que contiene productos de desecho y excesos de fluido de los tejidos corporales, así como células del sistema inmunitario que se trasladan a los ganglios linfáticos de otros tejidos. Los ganglios linfáticos aumentan de tamaño cuando están combatiendo una infección. Y un ganglio linfático grande es indica con frecuencia la aparición de un linfoma.

El bazo se encuentra por bajo las costillas, en el lado izquierdo del cuerpo. Un bazo estándar (persona adulta) pesa unos 150 gramos. El bazo produce linfocitos y otras células del sistema inmunitario para ayudar a combatir las infecciones; almacena células sanas de la sangre y sirve como filtro para eliminar las células dañadas, las bacterias y los productos del desecho celular.

La glándula del timo está localizada en el tórax, a la altura de la base del cuello. El timo desempeña un papel clave en el desarrollo de los linfocitos T durante el periodo de gestación del feto dentro del útero materno. El tamaño de la glándula del timo (alrededor de 25 gramos), al igual que su función, disminuye a lo largo de los primeros 20 años de vida. Aun así, continúa activo como componente del sistema inmunitario a lo largo de toda la vida.

Los adenoides y las amígdalas son conglomerados de tejido linfático localizados en la parte posterior de la garganta. Ambos producen anticuerpos contra los gérmenes que una persona pueda inhalar o tragar. Son fáciles de detectar cuando aumentan de tamaño a causa de una infección o si se convierten en cancerosos.

La médula ósea (parte interna blanda de los huesos) produce los glóbulos rojos, las plaquetas y los glóbulos blancos de la sangre. Los glóbulos rojos transportan el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. Las plaquetas sellan los pequeños orificios provocados por cortes y rasguños. Y la principal función de los glóbulos blancos es combatir las infecciones.

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