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Una investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona ha demostrado que los huesos de neonatos de siglos pasados son un buen material para recuperar el ADN antiguo de la bacteria causante de la sífilis.
Redacción | 04/07/2012 00:00
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El trabajo, coordinado por Assumpció Malgosa, profesora de Antropología Física, se publica en PLoS One.
Los investigadores han extraído el ADN de la bacteria de cuatro fragmentos de huesos de dos neonatos que presentaban signos de haber sido afectados por sífilis congénita y recuperados de un osario de la cripta de La Ermita de Soledad, en Huelva, construida entre los siglos XVI y XVII. Hasta ahora la bacteria sólo se había conseguido en un individuo adulto de unos 200 años de antigüedad. Los investigadores están convencidos de que los restos, a pesar de que no los han podido datar con exactitud, son más antiguos. La diferencia con estudios previos radica en que se han analizado restos de neonatos con claros signos de estar afectados por sífilis congénita. "Creemos que la dificultad de obtener ADN antiguo de la bacteria en adultos se debe al propio desarrollo de la patología. Trabajos recientes indican que los neonatos son más sensibles al daño óseo en los primeros estadios, debido a la rápida diseminación en el esqueleto de un gran número de espiroquetas, que después de la muerte habrían dejado su ADN, preservado por asociación con la hidroxiapatita de los huesos. En adultos afectados por sífilis venérea, el número de bacterias mengua según la enfermedad avanza, lo que dificulta su obtención ósea", explica Assumpció Malgosa.
La hipótesis apoyada por los investigadores era que en neonatos el número de bacterias era suficientemente alto como para garantizar la preservación del ADN y que cuanto más joven muere un individuo afectado por la enfermedad mayor es la probabilidad de amplificarlo. Aun así, hay estudios que han demostrado la presencia de lesiones óseas en la sífilis temprana y esto "abre la posibilidad a que los esqueletos de jóvenes adultos que murieron durante los primeros estadios pueden contener también ADN amplificable. La duda está en cómo identificar estos casos antes de abordar un análisis destructivo de los restos".
La investigación supone "un gran paso para ver cómo pueden haber repercutido en los individuos a lo largo de la historia. Conociendo esto, las inferencias sobre el presente y el futuro de la enfermedad pueden ser muy importantes".
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