Herramientas de contenido

Los probióticos podrían ayudar a las personas con fatiga crónica

Los suplementos que contienen bacterias beneficiosas podrían ayudar a que las personas con síndrome de fatiga crónica se sientan mejor, pero a otros podría hacerles sentir peor, según un estudio del Instituto Karolinska, en Estocolmo (Suecia).

Redacción   |  03/03/2009 00:00

Herramientas de Contenido

"Creo que es un intento valioso", señala Birgitta Evengard, co-autora del estudio. Evengard recomienda a los pacientes con síndrome de fatiga crónica que intenten tomar los probióticos analizados en este estudio y que dejen de ingerirlos si se sienten peor, pero que sigan tomándolos durante tres semanas si se sienten mejor o si no sienten un efecto inmediato.

Las evidencias apuntan a la necesidad de individualizar los tratamientos para el síndrome de fatiga crónica, indican los investigadores. La causa de esta enfermedad, caracterizada por una fatiga debilitante que no mejora con descanso y que puede empeorar con actividad física o mental, no está clara aunque hay evidencias de que podría estar involucrada la disfunción en el sistema neurohormonal o en el sistema inmune.

Dando por hecho que hay una conexión cercana entre el intestino y el sistema inmune, así como el sistema nervioso central, Evengard y su equipo decidieron analizar si los probióticos -que pueden restaurar el equilibrio normal de la flora del sistema digestivo- podrían ayudar a pacientes con síndrome de fatiga crónica.

Los investigadores observaron primero a 10 mujeres y a cinco hombres con síndrome de fatiga crónica que no habían sido tratados durante dos semanas. Luego, los participantes tomaron dos decilitros de yogur natural (una marca participante en el estudio) dos veces al día, durante cuatro semanas, y recibieron seguimiento durante cuatro semanas adicionales.

Seis de los pacientes informaron de mejoras en sus síntomas, mientras uno indicó que sus síntomas iban a peor. Cuatro de las mujeres indicaron mejoras en su salud física y dos explicaron que su salud mental había mejorado al final del estudio. En el lado masculino, un hombre indicó mejoras en su salud física y otro en su salud mental.

"Para algunos pacientes esto suponía una diferencia enorme", asegura Evengard, que añade que el cambio en el futuro será entender quién se beneficiará de los probióticos y quién no.

El amplio rango de respuesta no es sorprendente por la complejidad del síndrome de fatiga crónica, indica Evengard. "Todo en esta investigación apunta a una individualización del tratamiento, ésa es la tendencia de la investigación en síndrome de fatiga crónica hoy en día".

Ninguno de los autores informaron de incompatibilidades.

Herramientas de Contenido