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LA INCIDENCIA DE LA PATOLOGÍA EN AMBOS GRUPOS DE POBLACIÓN PUEDE LLEGAR AL 50%

Obesidad y diabetes son dos de los factores de riesgo más relevantes en síndrome de deficiencia androgénica

Los niveles de testosterona de todos los varones descienden con la edad, pero hay individuos que sufren un descenso más acusado e importante. Esta situación, conocida como síndrome de deficiencia androgénica, puede afectar a uno de cada cinco hombres mayores de 50 años y provoca cambios que tienen una clara repercusión en su calidad de vida.

E. M. VALENCIA - Lunes, 15 de Febrero de 2010 - Actualizado a las 00:00h.

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Según ha explicado Juan Fernando Jiménez Cruz, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario La Fe, de Valencia, y director del curso, "los cambios fundamentales afectan, por una parte, a la libido y la potencia sexual; y por otra, a los metabolismos del hueso y del músculo y a la capacidad física y mental".

Diversos estudios confirman claramente que la disminución de los niveles de testosterona facilitan el desarrollo de enfermedades que pueden acortar la vida. Ha destacado un estudio realizado en Estados Unidos que demuestra que los varones con menores niveles de testosterona "tienen un 40 por ciento de incremento en la mortalidad comparados con los varones de su misma edad que tienen niveles normales".

Hasta un 60 por cientoSegún Jiménez Cruz, "la disminución de los niveles de testosterona empieza alrededor de los 40 años y es más acusada a partir de los 50". Los principales grupos de riesgo son los obesos y los diabéticos. En este sentido, ha señalado que "en esos grupos la incidencia del síndrome puede ser del 60 por ciento".

El especialista ha hecho especial hincapié en la obesidad: "No hay que entender como tal sólo al que tiene sobrepeso, sino a aquél que presenta un incremento del perímetro de la cintura, porque implica que hay un acúmulo de grasa abdominal y ésta tiene un peor pronóstico desde el punto de vista de salud global que la grasa que se acumula en otras partes del cuerpo". Jiménez Cruz ha señalado que "para nosotros es muy importante conocer el perímetro y si está por encima de 102-104 centímetros es un factor de riesgo y, por tanto, hay que investigar los niveles de testosterona de ese varón".

DETECCIÓN DE SÍNTOMAS Y ABORDAJE

Con respecto al diagnóstico, Fernando Jiménez Cruz ha remarcado que "se pueden apreciar y detectar cambios como disminución de la potencia y la apetencia sexual o de la capacidad física y/o mental. Si es así, es necesario hacer una determinación de testosterona para comprobar si está baja y hay que proponer tratamiento".

El actual se basa en la sustitución, ya sea a través de inyecciones de liberación retardada y que se aplican a intervalos más o menos largos, o bien diariamente aplicándose un gel o un parche. Según Jiménez Cruz, los resultados de ambos abordajes son francamente positivos, aunque también admiten margen de mejora.

En cuanto a las inyecciones, "hay que estar muy atentos al inicio del tratamiento para ver cuál es el intervalo correcto para cada caso". Y respecto a geles y parches, ha señalado que "pueden provocar irritación en la piel y obligan a cambiar constantemente el lugar de aplicación".

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