Publicidad
Herramientas de contenido
Pedro Cavadas ha comparecido en rueda de prensa para explicar los detalles del primer transplante de cara en España. El cirujano está muy molesto con la información que los medios han dado sobre el donante, lo que ha obligado a colocar a dos guardias de seguridad en la puerta de la cama del trasplantado.
Enrique Mezquita - Viernes, 21 de Agosto de 2009 - Actualizado a las 11:59h.
compartir (¿qué es esto?)
Rueda de prensa tras el primer trasplante de cara realizado en España.
Vista:
“El receptor había perdido parte de la cara, la comisura de la boca y la parte inferior del cuello a causa de complicaciones de la radioterapia. Llevaba once años en esta situación y se habían realizado múltiples intentos de reconstrucción que no habían tenido el éxito esperado”, ha afirmado el cirujano Pedro Cavadas, presponsable del trasplante realizado en el Hospital de La Fe, de Valencia. “La única opción era el trasplante de mandíbula y lengua. Si todo va bien el paciente debería recuperar la movilidad de la lengua, lablar inteligiblemente -algo que no hacía desde hace más de una década-, tragar, conseguir algo de sensibilidad en la lengua y sentido del gusto en una de sus partes y, sobre todo, debe recuperar la dignidad humana".
Aunque el paciente evoluciona favorablemente, el equipo quirúrgico quiere ser cauto porque “se esperan complicaciones que debemos saber manejar”, afirma Cavadas. El estudio de la intervención comenzó hace más de tres meses. “En ese momento se intervino al receptor para buscarle los nervios motores de la lengua, la cara y la mandíbula. Las secuelas de la radioterapia habían distorsionado toda la parte interior de la cara”.
El cirujano también ha explicado paso a paso cómo se realizó la intervención: “Primero se realiza la extracción multiorgánica al donante y se le coloca una máscara estética en muestra de respeto. Los órganos se llevan al quirófano donde está el receptor, se conectan las arterias y las venas como primer paso y se comprueba que no hay sangrados. Este paso es importante porque, aunque la piel pueda mantenerse más tiempo sin sangre, no pasa lo mismo con la lengua y los músculos de masticación”.
En segundo lugar se sutura el interior de la laringe y las mucosas, tras lo que se reparan los nervios motores. Después comienza la fijación esquelética, que en este caso ha podido utilizar un remanente de mandíbula del lado izquierdo del receptor. Tras la colocación de placas y tornillo se cierra la piel.
En planta
“El paciente se encuentra en planta y
se le está administrando medicación inmunosupresora de última
generación para evitar rechazos”, explica Cavadas, que afirma que
“aún queda mucho trabajo por hacer, porque se prevé que aparezcan
crisis de rechazo. De todos modos, al ser un órgano visible, las
crisis se pueden detectar mucho antes, algo que no es tan fácil en
órganos internos como, por ejemplo, un riñón, que se puede
detectar una crisis tras meses de mal funcionamiento”.
“Esperamos que la rehabilitación
psicológica sea sencilla porque la calidad de vida del paciente era
muy mala. Al conseguir de nuevo un aspecto humano, la mitad de la
labor está hecha. No pasa lo mismo con la rehabilitación física.
Ha de mejorar su mímica practicando frente al espejo; también el
lenguaje y la masticación. Esta labor será complicada porque tiene
el maxilar muy lesionado. Otra parte de gran dificultad para la
rehabilitación será la deglución”.
Molesto por las informaciones de los medios
Al inicio de la rueda de prensa,
Cavadas ha señaladado que se trataba de una convocatoria peculiar,
ya que "mi religión, como la de cualquiera medianamente
razonable, me impide hablar de un caso que todavía está en
evolución postoperatoria, en la que pueden surgir muchas cosas".
Cavadas ha recordado que "hasta la fecha, cuando hemos
comunicado algo sobre una intervención, lo hemos hecho a partir de
las dos semanas aproximadamente, que es cuando ya han pasado las
probabilidades de complicaciones a corto plazo". Sin embargo,
las informaciones e investigaciones de diversos medios de
comunicación han forzado a realizarla anticipadante. Cavadas,
visiblemente molesto, ha denunciado que esas informaciones periodísticas han
violado la intimidad del donante. "Si hay algo sagrado en
los trasplantes, es el derecho a la intimidad y el respeto absoluto a
la gente que tiene un gesto de generosidad inimaginable". En esta línea, Cavadas ha destacado que el receptor le ha
pedido "permanecer en el anonimato" y "evitar la
exposición en los medios" y, por ello, el cirujano ha rogado
encarecidamente a los medios "que no violen y no me hagan
traicionar esa confianza, que para mí es lo único sagrado en
medicina". Respecto a las reacciones de las familias de los
implicados, ha señalado que "me consta que la familia del
donante está preparando acciones legales", además de apuntar
que "decir que están sólo molestos sería un eufemismo". Por
su parte, los familiares del receptor también están preocupados y, por ello, ha insistido de nuevo en que "moriré
en el intento de preservar su intimidad".
Respecto al papel de las instituciones, el consejero de Sanidad valenciano, Manuel Cervera, ha explicado que "cinco horas después de la finalización de la intervención, como se hace en todos los casos de estos tipos de cirugía, la Consejería de Sanidad anunció que se había realizado la intervención y del donante facilitó exclusivamente la edad y la causa del fallecimiento", al igual que hicieron tanto el Ministerio de Sanidad como la Organización Nacional de Trasplantes. En este sentido, Cavadas ha remarcado que "la información oficial fue la estrictamente necesaria". Para Cervera, la propia importancia del caso puede haber hecho que algunas personas hayan querido investigar más de lo que debe indagarse en estos casos, además de remarcar que las autoridades sanitarias prefieren "ser criticadas por la falta de información" en este tipo de casos y que "siempre pecaremos por la discrección máxima". El consejero ha señalado que "no decimos una palabra de más" y que la información que se facilita siempre está supeditada a los profesionales.
Los sujetos con enfermedad cardiovascular preexistente que siguen tratamiento a largo plazo con sibutramina tienen un riesgo elevado de infarto de miocardio e ictus no fatal, pero no de mortalidad cardiovascular o por cualquier otra causa.