¿Qué son las alergias?

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Las lluvias de este invierno y el aumento de los cipreses y especies amazónicas en España ha multiplicado por cinco la presencia de pólenes alergénicos en el aire durante los últimos diez años. Estos datos predicen una importante eclosión de alergias para la primavera. Ondasalud.com te propone un especial para que conozcas las claves de este trastorno.

Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo) al entrar en contacto con determinadas sustancias, llamadas alergenos. Su aparición se recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alergenos más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación.

Se estima que un 20 por ciento de la población es alérgica a alguna sustancia (pólenes, polvo, alimentos, hongos) y parece ser una cifra que va en aumento. Los especialistas estiman que en los próximos 20 años, las alergias podrían formar parte de la vida de la mitad de los europeos y del 30 por ciento de la población española.

En parte, el aumento podría deberse a que en los países industrializados los niños no tienen contacto directo con múltiples microorganismos (virus y bacterias). Esta protección podría hacer que su sistema inmune no se estimule lo suficiente y crezcan más vulnerables ante los agentes externos.

No obstante, se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos probablemente desarrolle algún tipo de sensibilización, aunque no necesariamente hacia la misma sustancia que rechazan sus padres. Por ejemplo, si la madre es alérgica al marisco, tiene más probabilidades de desarrollar una alergia, pero no precisamente a ese alimento, sino a otros alergenos como el polen.

También puede favorecer la aparición de las alergias situaciones en las que bajan o se debilitan las defensas del organismo (tras una infección vírica o durante el embarazo).

A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alergenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena.

Síntomas
Las alergias pueden confundirse con un catarro, aunque no se acompañan de fiebre ni de dolor muscular, como sí ocurre con los resfriados.

Además estos últimos pueden llegar a durar una semana, mientras que las alergias nos acompañan meses.

Si se tiene la sospecha de padecer una alergia, hay que acudir al médico cuanto antes, para que determine la causa concreta a través de una serie de pruebas.

Los principales síntomas de las alergias son:

- Enrojecimiento de los ojos
- Picor y mucosidad acuosa en la nariz
- Aparición de urticaria (picor) o eccemas en la piel
- Ataques de tos o incluso de asma
- Diarreas y dolor abdominal
- Mecanismo de acción

Los glóbulos blancos de nuestro cuerpo, que forman parte del sistema inmunológico, se encargan de vigilar la entrada en el cuerpo de agentes patógenos, tales como virus o bacterias. Cuando uno de estos agentes se introduce en el organismo, el sistema inmunológico actúa generando anticuerpos que atacan al agente extraño.

En el caso de la alergia, el sistema inmune actúa de forma exagerada ante ciertas sustancias que para las personas no alérgicas resultan inocuas (como los ácaros del polvo, el polen o la leche, por ejemplo).

El sistema inmunológico de las personas alérgicas produce una clase de anticuerpos, una proteína llamada inmunoglobulina E (IgE). Para cada alergeno, el organismo desarrolla una IgE, un anticuerpo específico.

La inmunoglobulina es el único anticuerpo que se une a los mastocitos (células que se encuentran en el tejido), y a los basófilos (un tipo de célula de la sangre). Ambos tipos de células entran en contacto con el alergeno, entonces, el IgE que se corresponde con la sustancia en cuestión se acopla y envía señales para que entren en acción unas sustancias químicas inflamatorias, llamadas citocinas, histaminas y leucotrienos. Son estas sustancias las que originan la inflamación en el aparato respiratorio y producen los síntomas de la alergia.

 

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