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La obesidad, factor de riesgo para el desarrollo y mala evolución del asma

La obesidad y el asma guardan relación. La comunidad científica ha demostrado que el sobrepeso afecta a los volúmenes pulmonares, disminuye la capacidad funcional residual y reduce el volumen de reserva respiratorio. És uno de los mensajes prioritarios enviados desde el XXVI Congreso Nacional de la Seaic, que se ha celebrado en Bilbao.

Jon Múgica. Bilbao   |  10/11/2008 00:00

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En los últimos años se ha observado un aumento del número de personas con asma y obesidad en los países desarrollados, un hecho que ha impulsado el desarrollo de diferentes estudios sobre el grado de relación entre ambas patologías, en los que se intenta asociar el asma a la obesidad. En esta línea, los últimos estudios realizados para explicar los vínculos entre asma y otras patologías han sido analizados en el Congreso de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), celebrado en Bilbao.

En palabras de Pilar Barranco, alergóloga del Hospital La Paz, de Madrid, "según los resultados de los metanálisis realizados por Beuther en adultos y por Flaheman en niños, la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de asma. En la actualidad hay dos hipótesis que intentan explicar esta asociación. En la obesidad existe una inflamación sistémica basal debida a las adipocinas que libera el tejido adiposo. Estas adipocinas podrían afectar al pulmón, favoreciendo el desarrollo de asma, tal como se ha objetivado en modelos experimentales. Por otro lado, la obesidad altera la mecánica ventilatoria pulmonar. Estudios muy recientes de hiperreactividad bronquial en asmáticos han observado un aumento de la capacidad funcional residual y una disminución de la capacidad inspiratoria que se da sólo en los asmáticos obesos".

A su vez, algunos autores han observado que la obesidad puede ser un factor de mala evolución del asma, cuestión que enlaza con la constatación científica de que el tratamiento del sobrepeso y la obesidad influyen de forma positiva en el tratamiento del asma. "La disminución del peso en personas asmáticas mejora los síntomas a la vez que disminuye no sólo la utilización de otra medicación que no sea la necesaria para el asma, sino también el número de exacerbaciones que precisan de ingreso hospitalario".

Todas las personas que padecen una enfermedad crónica "deberían disponer de un programa de educación terapéutica para cumplir correctamente el tratamiento y mejorar su calidad de vida. En lo tocante al asma, aspectos como la nutrición y el control del peso deberían formar parte de dicha educación".

Además de otras ventajas ya conocidas, la dieta mediterránea, rica en fruta, verdura y frutos secos, protege del asma y la rinitis alérgica, según una investigación que se ha publicado en la revista Thorax. Cuestionarios detallados sobre los hábitos de alimentación de casi 700 niños de entre 7 y 18 años sirvieron para clasificarlos en función de si seguían una dieta de estilo mediterráneo o no. El efecto de la dieta fue significativo en la rinitis alérgica, pero también protegía frente al asma y la alergia cutánea. Los niños que comían frutos secos al menos tres veces por semana tenían menos riesgo de desarrollar problemas respiratorios.

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