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La vitamina D en exceso puede aumentar los procesos alérgicos

El exceso de vitamina D en la dieta puede provocar un empeoramiento de los procesos alérgicos. Esta es la conclusión a la que ha llegado una investigación realizada por un equipo de la Universidad de Lund, en Suecia y publicado en la revista ‘Journal of Allergy and Clinical Immunology”.

Redacción   |  21/01/2004 00:00

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La simple exposición a la luz ya hace que el organismo sea capaz de sintetizar esta vitamina, pero también se puede encontrar en el pescado, los aceites de hígados, los lácteos o la yema de huevo. Además, sus efectos beneficiosos son indiscutibles, ya que regula los niveles de calcio y fosfato y la formación del esqueleto.

“La vitamina D se encarga de estimular varias sustancias reguladoras de los procesos alérgicos”, apunta Víctor Matheu, del Departamento de Biología Molecular y Celular de la anteriormente citada universidad sueca.

El estudio, realizado en animales y dirigido por este científico español, ha tratado de determinar el papel de esta vitamina en la enfermedad alérgica. “Hasta ahora se había demostrado su influencia en otras enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, pero nunca en las alérgicas”, apunta Matheu.

“El método de investigación ha consistido en administrar a varios ratones una cantidad equivalente al consumo diario recomendado en niños de países escandinavos, de Canadá y Estados Unidos”, resume Víctor Matheu. El aporte necesario de vitamina D en estos países es mucho mayor que, por ejemplo, en los países mediterráneos, ya que las horas de sol y la incidencia de éste son mucho menores.

Niños saturados

Inicialmente, la vitamina D, por si misma, “no desencadenaría ningún tipo de proceso alérgico”- añade- “lo que sí produciría, tras una sensibilización previa, sería un aumento de la producción de la interleucina, encargada de regular los procesos de alergia en el organismo”.

Las enfermedades alérgicas han aumentado su prevalencia en los países industrializados y sobre todo en la población infantil. Según Matheu, “además de influir factores genéticos y ambientales, la composición de la dieta tiene un importante papel en el desarrollo de estas patologías, ya que los más pequeños de la casa cada vez consumen más productos enriquecidos con nutrientes que sobrepasan los requerimientos diarios”.

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