Última actualización: Viernes 07 de Agosto de 2015 - a las 14:26h

Alergia

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Qué es

Las alergias, también llamadas reacciones de hipersensibilidad, son respuestas exageradas del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo) al entrar en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos. Su aparición se recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alérgenos más frecuentes son los pólenes, unas células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación. Otros agentes alérgenos son los hongos ambientales, los ácaros de polvo y los epitelios de algunos animales, como los perros, gatos, caballos y roedores. También pueden generar reacciones alérgicas determinados alimentos o fármacos y la picadura de insectos como abejas o avispas.

Causas

Se estima que un 20 por ciento de la población sufre algún tipo de reacción alérgica y parece ser una cifra que va en aumento. Los especialistas estiman que en los próximos 20 años, las alergias podrían formar parte de la vida de la mitad de los europeos y del 30 por ciento de la población española. Estos son los principales alérgenos:

- Polen: las gramíneas, el olivo, las cupresáceas, las arizónicas, el plátano de sombra y la parietaria son las plantas que causan más alergias en España, especialmente durante la primavera.
- Hongos ambientales: estos hongos liberan unas partículas microscópicas conocidas como esporas que, al ser respiradas, pueden causar síntomas alérgicos relacionados con el asma, la rinitis y la conjuntivitis.
- Ácaros de polvo o ácaros domésticos: son insectos microscópicos que se desarrollan en lugares húmedos y tibios.
- Epitelios de animales: perros, gatos, caballos y roedores son los que causan más reacciones alérgicas.
- Determinados alimentos: la leche, el huevo, el marisco, el trigo, la nuez, el cacahuete, el chocolate y la soja son los más comunes.

En parte, el aumento podría deberse a que en los países industrializados los niños no tienen contacto directo con múltiples microorganismos (virus y bacterias). Esta protección podría hacer que su sistema inmune no se estimule lo suficiente y crezcan más vulnerables ante los agentes externos.

No obstante, se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos probablemente desarrolle algún tipo de sensibilización, aunque no necesariamente hacia la misma sustancia que rechazan sus padres. Por ejemplo, si la madre es alérgica al marisco, tiene más probabilidades de desarrollar una alergia, pero no precisamente a ese alimento, sino a otros alérgenos como el polen. También puede favorecer la aparición de las alergias situaciones en las que bajan o se debilitan las defensas del organismo (tras una infección vírica o durante el embarazo).

Síntomas

A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alérgenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena.

Las reacciones alérgicas pueden ser leves o graves. La mayoría de ellas consiste sólo en la molestia que causa el lagrimeo y el picor en los ojos, además de algunos estornudos. En el extremo opuesto, las reacciones alérgicas pueden poner en peligro la vida si causan una repentina dificultad respiratoria, un mal funcionamiento del corazón y un acusado descenso de la presión arterial, que puede acabar en shock. Este tipo de reacción, llamada anafilaxia, puede afectar a las personas sensibles en distintas situaciones, como poco después de comer ciertos alimentos, tras la toma de determinados medicamentos o por la picadura de una abeja.

Las alergias causan lagrimeo y picor en los ojos, además de algunos estornudos.

Prevención

Evitar un alérgeno es mejor que intentar tratar una reacción alérgica. Evitar una sustancia puede suponer dejar de usar un determinado fármaco, instalar aire acondicionado con filtros, renunciar a tener un animal de compañía en casa o no consumir cierta clase de alimentos. En ocasiones una persona alérgica a una sustancia relacionada con un trabajo determinado (por ejemplo harinas, maderas, etcétera) se ve obligada a cambiar de empleo. Las personas con fuertes alergias estacionales pueden considerar la posibilidad de trasladarse a una región donde no exista ese alérgeno.

Cuando no se pueda evitar totalmente el contacto con el alérgeno, es recomienda reducir la exposición al mismo. Por ejemplo, una persona alérgica al polvo de la casa puede eliminar todo el mobiliario, las alfombras y las cortinas que acumulen ácaros; cubrir colchones y almohadas con protectores plásticos; quitar el polvo y limpiar las habitaciones con un paño húmedo y con bastante frecuencia; usar aire acondicionado para reducir la alta humedad interior que favorece la multiplicación de los ácaros del polvo; e instalar filtros de aire altamente eficientes. Dado que algunos alérgenos, en especial los que transporta el aire, no pueden evitarse, los médicos suelen utilizar métodos para bloquear la respuesta alérgica y prescriben medicamentos para aliviar los síntomas. La inmunoterapia alergénica (inyecciones contra la alergia) puede brindar una solución en estos casos. Los antihistamínicos son los fármacos más comúnmente usados para tratar las alergias (pero no se utilizan para tratar el asma).

Consejos útiles:

- Evitar la exposición a agentes alérgenos como el polen, los hongos ambientales, los ácaros de polvo o los epitelios de algunos animales sería así una medida a tener en cuenta para evitar un ataque de asma. En el caso de que una persona no esté diagnosticada pero sospeche que puede tener alergia a alguno de estos factores, es recomendable que acuda al alergólogo.

- Otra precaución que deben tomar las personas alérgicas es evitar realizar ejercicios intensos en época de polinización, ya que pueden dificultar la respiración y derivar en una crisis de asma.

- En caso de rinitis, es aconsejable vigilar la aparición de cualquier indicio asociado con el asma (pitidos, fatiga, etcétera), ya que este tipo de alergia con frecuencia genera esta enfermedad.

- Cuando una persona está ya diagnosticada de alergia, debe permanecer alerta ante cualquier indicio de agravamiento de los síntomas y acudir al médico en caso de empeoramiento.

Tipos

Los diferentes tipos de reacciones alérgicas generalmente se clasifican según su causa, la parte del cuerpo más afectada y otros factores. Algunos de los tipos de alergia más comunes son los siguientes:

- Alergias alimentarias: son respuestas exageradas del sistema inmunológico que se producen por la ingesta de determinados alimentos, como la leche, el huevo, el marisco, la nuez, el cacahuete, el chocolate, la soja o el trigo. Una alergia alimentaria no es lo mismo que la intolerancia alimentaria, cuyo consumo ocasiona efectos indeseables generalmente de menor gravedad.

- Alergia al polen: en época polinización, son frecuentes las reacciones alérgicas provocadas por las gramíneas, el olivo, las ciperáceas, las arizónicas, el plátano de sombra y la parietaria, entre otras plantas.

- Rinitis alérgica: es una reacción alérgica muy común. Se trata de una alergia a las partículas que transporta el aire (por lo general polen y hierbas, pero en ocasiones mohos, polvos y caspa de animales) que producen estornudos; picor, goteo o congestión nasal; picor cutáneo e irritación en los ojos. La rinitis alérgica puede ser estacional o perenne (todo el año).

Diagnóstico

Como cada reacción alérgica es desencadenada por un alergeno específico, el principal objetivo del diagnóstico es identificar ese alérgeno. Este puede ser una planta estacional o el producto de una planta, como el polen de la hierba o la ambrosía, o una sustancia como la caspa del gato, ciertos medicamentos o algún alimento en particular. El alérgeno puede causar una reacción alérgica cuando se deposita sobre la piel o entra en un ojo, es inhalado, ingerido o inyectado.

Existen pruebas que pueden ayudar a determinar si los síntomas están relacionados con la alergia y a identificar el alérgeno implicado. Una muestra de sangre puede mostrar muchos eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco cuyo número suele incrementarse durante las reacciones alérgicas. La prueba cutánea RAST (radioalergoabsorbente) mide las concentraciones en sangre de anticuerpos IgE específicos de un determinado alérgeno, lo cual puede ayudar a diagnosticar una reacción alérgica en la piel, rinitis alérgica estacional o asma alérgica.

Las pruebas cutáneas son más útiles para identificar alérgenos concretos. La prueba RAST puede ser utilizada en los casos en que no es posible realizar una prueba cutánea o no resultaría seguro llevarla a cabo. Ambas pruebas son altamente específicas y precisas, a pesar de que la prueba cutánea es generalmente un poco más precisa, suele ser más barata y los resultados se conocen de inmediato.

Tratamientos

Antihistamínicos: Lo que debe saber

Los antihistamínicos bloquean la acción de la histamina, un producto químico generado por el organismo en respuesta a los alergenos. La histamina puede causar estornudos, moqueo, picor en los ojos o en la piel o urticaria. Esto es lo que debe saber sobre los antihistamínicos:

- Conviértalos en rutina: Si su médico le advierte que debe tomar antihistamínicos, tome su medicación de manera regular durante la temporada de alergia para prevenir problemas como la fiebre del heno. Si toma los antihistamínicos de manera irregular puede experimentar efectos secundarios más notables y menos eficaces para el control de los síntomas.

- Mantenga un horario idóneo: Si usted está tomando antihistamínicos que le producen somnolencia, debería tomárselos media hora antes de irse a dormir. Los antihistamínicos desarrollados recientemente producen somnolencia en un número reducido de personas. 

- Aumente el uso gradualmente: algunos antihistamínicos alivian los síntomas de la fiebre del heno en la mayoría de las personas sin el efecto secundario del sueño. Para evitar estos problemas, su organismo necesita acostumbrarse a la medicación gradualmente. Comience tomando las pastillas sólo por la noche. Si la marca que consume le sugiere tomar dos en un periodo de 24 horas, comience tomando una pastilla por la noche durante tres días. Al cuarto día puede tomar una pastilla por la noche y otra por la mañana siguiendo las indicaciones de su médico. 

- Pruebe distintas marcas.

- Tenga en cuenta los efectos secundarios: Los antihistamínicos no favorecen a todas las personas. Muchas personas son conscientes de que los antihistamínicos pueden causar somnolencia, pero en los niños y algunas personas mayores, que a veces tienen el efecto opuesto, produce agitación o comportamiento hiperactivo.

Inmunoterapia

También conocida como "desensibilización" o "vacunas para la alergia" puede cambiar gradualmente la manera en la que el organismo reacciona a las sustancias que le producen alergia para que no experimente más sus síntomas. La mayoría de las personas que se siguen vacunando experimentan una mejora significativa, esta mejora no se observa hasta unos meses después de haber comenzado la vacunación, y no suele ser clara hasta que transcurra el año de tratamiento.

La inmunoterapia se reserva normalmente para las personas que no obtienen mejoras con los fármacos o que necesitan una combinación de medicamentos que es cara, que tienen síntomas de la alergia durante muchos meses cada año, y que no pueden evitar los factores desencadenantes (alérgenos) que les producen los síntomas. Este tipo de vacunas tratan las alergias producidas por las picaduras de insectos, polen, moldes, ácaros del polvo, cucarachas o al pelo de animales como los perros o los gatos.

¿Cómo funciona la inmunoterapia?

Los médicos estan trabajando todavía en los detalles de cómo funciona la inmunoterapia, pero están de acuerdo en algunos aspectos. El uso de la inmunoterapia no significa que su organismo deje de reaccionar a los alérgenos. Más bien, lo que cambia tras la inmunoterapia es la forma en la que reacciona el organismo.

Si no se ha sometido a la inmunoterapia, sus reacciones alérgicas comienzan cuando su sistema inmune libera una explosión de anticuerpos. Estos anticuerpos se llaman anticuerpos IgE, que provocan que ciertas células del organismo liberen histamina, una proteína que da lugar a los síntomas de la alergia.

Cuando usted se expone con frecuencia a pequeñas cantidades de alérgenos, su sistema inmune cambia su estrategia. En lugar de responder a la explosión de anticuerpos IgE, su organismo produce metódicamente una cantidad estable de distintos tipos de anticuerpos. Además, su sistema inmune activa las células inmunes llamadas "células T supresoras " que pueden eliminar la proteína de su sistema. Cuando el sistema de los anticuerpos IgE y de las células T está en pleno apogeo , su organismo parece no tener la necesidad de reaccionar a una exposición alérgica. Además, en presencia de los anticuerpos IgG, los anticuerpos IgE son menos propensos a desencadenar la liberación de histamina.

¿Es usted un candidato?

La mayoria de las personas con unos síntomas de alergia moderada a severa deben considerar la inmunoterapia. Sin embargo, si usted experimenta graves episodios de asma que son difíciles de controlar sin precisar atención hospitalaria, estas vacunas pueden resultar peligrosas.

Usted puede ser un buen candidato para las vacunas para la alergia si necesita medicaciones muy caras para tratar los síntomas, si experimenta los síntomas durante varios meses, si es alérgico a sustancias que son difíciles de evitar, como los árboles o el césped. La inmunoterapia se recomienda especialmente a las personas con reacciones alergicas graves a las picaduras de mosquitos.

Usted puede ser un buen candidato para estas vacunas si tiene la certeza de que podrá seguir el periodo de vacunación de manera regular.

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Otros datos

- Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic), las alergias están detrás de más de la mitad de los casos de asma que se registran entre adultos y de hasta un 80 por ciento de los diagnósticos de esta enfermedad crónica que se producen entre la población infantil y adolescente.

- Solo la alergia al polen afecta a alrededor de 8 millones de personas en España, según las estimaciones de la Seaic.

- En 20 años, la mitad de los europeos y el 30 por ciento de los españoles podrían convivir con las alergias si continúa aumentando el número de casos.

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