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La combinación de tabaco y sol en verano seca la piel, porque reduce la cantidad de flujo sanguíneo lo que provoca falta de oxigeno y otros nutrientes necesarios, produciendo deshidratación.
Redacción - Jueves, 9 de Julio de 2009 - Actualizado a las 18:56h.
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Fumadora
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Una investigación de Douglas Model, de Inglaterra, sobre el rostro del fumador, publicada en el British Medical Journal, demuestra que los fumadores con más de 10 años de consumo se pueden reconocer por el rostro, ya que el tabaco provoca arrugas marcadas, aspecto demacrado, apariencia grisácea en la piel y manchas de color púrpura.
El consumo activo y pasivo de tabaco no solo genera estos problemas estéticos sino también aparición de vello, discromía (dedos amarillos), estomatitis nicotínica, negrez vellosa en la lengua, la enfermedad periodontal, dermatitis de contacto, algunos tipos de urticaria, afecciones oculares...
Una de las partes del cuerpo que más afecta el tabaco es la dentadura. Fumar produce exceso de sarro, tiñe los dientes de amarillo, acelera el deterioro de los dientes y favorece las caries. Además, el riesgo de perder los dientes se multiplica en 1,5 por ciento en las personas fumadoras.
Los beneficios del abandono del tabaco son muchos, por ejemplo, si se deja un año de fumar se reduce en un 50 por ciento el riesgo de muerte repentina por ataque de corazón. El tabaco afecta a la belleza y acorta la esperanza de vida entre 5 y 8 años por lo que dejar de fumar es necesario para estar mejor por dentro y por fuera.
Con motivo de un curso de formación dirigido a dermatólogos latinoamericanos, Esteban Daudén, del Hospital de La Princesa, ha apuntado la posibilidad de que los fármacos biológicos contra la psoriasis pasen a ser una opción terapéutica de primera línea.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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