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En la piel humana se hospedan más especies bacterianas de lo que se creía hasta ahora. En individuos sanos, esta diversidad de bacterias depende en gran medida de la localización en el cuerpo. Las conclusiones se extraen de un estudio realizado por un equipo de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses que ha explorado el microbioma de la piel y que se publica en el último número de la revista Science. El hallazgo podría facilitar la comprensión de la compleja genética y los factores ambientales relacionados con eccemas, psoriasis y acné.
Redacción - Viernes, 29 de Mayo de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
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Piel, hogar bacteriano
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La salud dermatológica depende del equilibrio entre las células propias y los millones de bacterias que aparecen en su superficie. Un equipo de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses ha explorado el microbioma de la piel, y las conclusiones de su análisis, que se publican en el último número de la revista Science, apuntan hacia una diversidad bacteriana mucho mayor de la que se creía en la piel humana.
En individuos sanos, esta diversidad de bacterias depende en gran medida de la localización en el cuerpo; por ejemplo, tal y como explica Julia A. Segre, del Instituto Nacional de Investigación en Genómica Humana de Estados Unidos, en Bethesda, y autora principal, "las bacterias que se encuentran en cierta zona de las extremidades superiores se parecen más entre sí a las que se hallan en la misma zona del brazo de otras personas que a las que están en otra zona de la extremidad de la misma persona. Los resultados muestran que las comunidades más diversas existen en el antebrazo, y que las menos diversas están detrás de las orejas".
Los científicos, dirigidos por Elizabeth Grice, tomaron muestras de bacterias de 20 localizaciones diferentes de voluntarios humanos e identificaron las bacterias por secuenciación genética. Las áreas de la muestra representaban los distintos ambientes del organismo humano: secos, húmedos y oleosos. Esta variedad de organismos es mucho más amplia de lo que se pensaba hasta el momento y las condiciones locales, como la humedad y vellosidad de las axilas o la sequedad y suavidad del antebrazo, influyen en los tipos de bacterias que habitan las distintas áreas de la piel.
En busca del MRSA
Este hallazgo, según los autores, podría facilitar la comprensión de la compleja genética y los factores ambientales relacionados con los eccemas, la psoriasis, el acné, las infecciones resistentes a antibióticos y otro tipo de alteraciones dermatológicas.
Tras examinar el ARN ribosomal de genes específicos bacterianos, se han identificado 112.000 secuencias genéticas. La comparación genómica ha arrojado datos sobre 19 bacterias phyla y más de 200 genera, cuya diversidad a escala de especie es mucho mayor de la esperada. Debido al creciente problema de salud pública que suponen las infecciones resistentes a la meticilina, los científicos prestaron especial atención a las localizaciones del Staphylococcus aureus y determinaron que la zona exterior de la nariz es donde más bacterias similares se encuentran a las que aparecen en el interior de la citada protuberancia.
Las bacterias juegan un papel importante en las patologías dermatológicas. Las dermatitis atópicas suelen afectar a la fosa antecubital y poplítea. Estas localizaciones dan refugio a tipos de organismos similares, pero los investigadores han visto que el miembro de la comunidad biológica fue mejor conservado que la estructura de la comunidad. La psoriasis también se presenta en localizaciones estereotípicas: ombligo, pliegues interglúteos, región occipital, codos y rodillas. "No hemos identificado características comunes entre las comunidades bacterianas de localizaciones asociadas a la psoriasis".
La eficacia de los agentes antimicrobianos en el manejo de algunos trastornos comunes de la piel apoya ese papel de las bacterias en la fisiopatología. Es más, un estudio que se está llevando a cabo en psoriasis y en un modelo de ictiosis, y que todavía se halla en fases iniciales, ha descrito que los cambios en bacterias selectivas están asociados con las enfermedades dermatológicas.
Así, los autores han concluido que las terapias dirigidas para mantener una piel sana podrían requerir no sólo la inhibición del crecimiento de bacterias patogénicas sino también la promoción del crecimiento de la bacteria simbiótica.
El Proyecto del Microbioma Humano, recientemente lanzado, ayudará a caracterizar la microbiota humana y su papel en la salud y las enfermedades. El estudio coordinado por Segre contribuye a alcanzar los grandes retos del citado proyecto. Según ha indicado Segre, "hemos logrado hallazgos en la variación bacteriana de la piel normal (intrapersonal, interpersonal, temporal y topográfica), que puede ser utilizada como una referencia para calcular el poder estadístico necesario para llevar a cabo los estudios relacionados con las patologías".
Aunque son múltiples los factores, incluyendo la anatomía epitelial local, el contenido lipídico, el pH, la transpiración y la secreción de sebo, que han sido reconocidos ya por su contribución a ciertos trastornos de la piel, se acaba de vislumbrar que estos factores tienen correlación con la microbiota predominante. Por ejemplo, las glándulas sebáceas de la cara, del cuero cabelludo, tórax y espalda producen grandes cantidades de sebo graso y son las localizaciones donde predomina el anaerobio lipofílico Propionibacterium acnes.
Bacterias y obesidad
Otro proyecto, el europeo MetaHIT, desarrollado por un consorcio formado por trece entidades del continente, se centra en la secuenciación del microbioma humano o de los genes de las bacterias humanas, y busca descifrar la caracterización y la variabilidad genética de las comunidades microbianas del tubo digestivo. Sólo con los cien primeros sujetos ha generado 500 gigabytes de información.
El proyecto, en el que participa nuestro país, se centra en la enfermedad inflamatoria intestinal y en la obesidad, aunque "pretendemos que España esté en el consorcio con un proyecto sobre la microflora en el síndrome del intestino irritable", ha apuntado Francisco Guarner, jefe de Sección del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Valle de Hebrón, en Barcelona.
(Science DOI: 10.1126/ science.1171700).
Con motivo de un curso de formación dirigido a dermatólogos latinoamericanos, Esteban Daudén, del Hospital de La Princesa, ha apuntado la posibilidad de que los fármacos biológicos contra la psoriasis pasen a ser una opción terapéutica de primera línea.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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