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Enfermedades:

Urticaria

¿Qué es?

La urticaria es una reacción de la piel caracterizada por la presencia de pequeñas elevaciones de color claro o bien rojizos (ronchas). El término urticaria proviene del latín urtica que significa ortiga y hace referencia a aquel proceso cutáneo que cursa con intenso prurito o sensación de quemazón y que se acompaña de la aparición de lesiones habonosas en toda la superficie cutánea y, en ocasiones, también en mucosas. Lo característico de este proceso es que las lesiones tienden a desaparecer en unas horas.

Causas

Cualquier persona puede padecer este proceso y afecta por igual a ambos sexos. Más raramente pueden afectarse ancianos y niños. La etiología de la urticaria suele ser muy variada, implicándose factores infecciosos, medicamentosos, inmunológicos o alimentarios. No obstante, hasta en el 50 por ciento de los casos no se puede encontrar un desencadenante claro. En la población infantil, la urticaria se asocia más frecuentemente a infecciones respiratorias o a alimentos.

Síntomas de Urticaria

El síntoma principal es el picor que acompaña a las lesiones habonosas o ronchas (áreas de la piel ligeramente elevadas, lisas, de color más rojizo o claro que la piel que las rodea, y que suelen tener un reducido tamaño, menos de 1,5 cm de diámetro). Cuando las ronchas son mayores (hasta 20 cm de diámetro), las zonas centrales suelen tener un color más claro y forman anillos. Por lo general, los brotes de urticaria aparecen y desaparecen; una roncha puede durar varias horas, para luego desaparecer y volver a surgir en otro sector.

Algunos pacientes experimentan días antes a la aparición del cuadro cutáneo pérdida de apetito, malestar, dolor de cabeza, dolores articulares o fiebre. Las lesiones cutáneas se detectan fácilmente. Los habones se inician con un discreto enrojecimiento que poco a poco se va acentuando y van aumentando en número en cuestión de minutos. Lo característico es la desaparición de las lesiones en pocas horas. Se pueden asociar síntomas digestivos como dolor abdominal o diarrea, así como síntomas respiratorios con aparición de dificultad respiratoria.

 

Diagnósticos

El diagnóstico se hace siempre por la clínica, ya que las lesiones cutáneas son muy fáciles de identificar. Además, el curso autolimitado y la ausencia de lesiones residuales en la piel cuando desaparecen las ronchas ayudan a la identificación de este proceso. Cuando la urticaria aparece de pronto y desaparece rápidamente sin recurrir, por lo general no se necesita revisión médica; rara vez revela una causa diferente de lo que resultaba obvio desde un principio.

Tratamientos

Es importante evitar el o los factores desencadenantes si son conocidos. Además, como primera medida, se iniciará tratamiento antihistamínico, siempre con control médico. En aquellos casos en los que la respuesta no sea adecuada, se pueden aumentar las dosis o asociarse otros antihistamínicos. Si sigue sin haber respuesta, debe replantearse el diagnóstico o considerar el uso de corticoides sistémicos durante un corto periodo de tiempo, y siempre bajo prescripción médica.

Aún así muchos cuadros de urticaria son rebeldes a los tratamientos habituales y deben de ser empleados otros tipos de fármacos que a veces requieren el ingreso hospitalario. Es muy importante evaluar la presencia de dificultad respiratoria asociada, y si es importante, o no responde a los tratamientos anteriores, se administrará adrenalina subcutánea. En estos casos es necesaria la actuación del médico en un centro sanitario.

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