El riesgo cardiovascular residual necesita un tratamiento integral

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Aunque el colesterol disminuya con la administración de estatinas, el riesgo cardiovascular residual sigue siendo muy alto. Entre el 60 y el 80 por ciento de los pacientes continúan teniendo episodios cardiovasculares. El ejercicio, la pérdida de peso o abandonar malos hábitos, como el tabaco, combinado con los fármacos, son la mejor solución, para disminuir el riesgo cardiovascular residual.

La iniciativa para la Reducción del Riesgo Cardiovasculas Residual (R3i), pretende, gracias a un grupo multidisciplinar de médicos e investigadores sensibilizados con esta situación, dar a conocer tratar y mejorar la calidad de vida de los pacientes con riesgo cardiovascular (CV) residual. "Lo que quiere esta iniciativa es tratar el perfil lipídico desde un abordaje integral, teniendo en cuenta el colesterol LDL, HDL y triglicéridos", explica Pedro Botet, presidente de R3I en España,

Uno de los estudios impulsados por esta iniciativa es el denominado REALIST (Lípidos con Riesgo Residual y Terapias Estándar). Este trabajo pretende analizar el riesgo tanto a escala macro como microvascular y ha contado con la participación aproximada de 30.000 participantes en el mundo. A nivel macrovascular se está analizando el predominio de niveles bajos de Colesterol HDL o elevados de triglicéridos en pacientes con enfermedad cardiovascular cuyo colesterol LDL está controlado con o sin tratamiento de estatinas así como el riesgo CV relacionado con el HDL o los triglicéridos.

"Si con las estatinas se disminuye el LDL, el RCV baja entre un 20 y 40 por ciento. Es un gran avance en la lucha cardiovascular. Pero si en vez de ver la botella medio llena, la vemos medio vacía, entre el 60 y 80 por ciento de los pacientes todavía tienen episodios cardiovasculares, incluso a pesar de haber alcanzado los objetivos terapéuticos de colesterol, presión arterial y glucosa", explica Botet. "La aterosclerosis es una enfermedad multifactorial y el abordaje se hace por factores de riesgo. Si además de tratar el colesterol LDL, subimos el HDL y bajamos los triglicéridos, mejoramos el riesgo cardiovascular residual. Ésta sería la iniciativa R3I", añade.

El aumento progresivo de la obesidad y del síndrome metabólico, han sido dos de las razones de este estudio. "Ni la obesidad ni la diabetes son enfermedades en las que el colesterol LDL esté alto, sino que el HDL está bajo y los triglicéridos altos. Y estas dos alteraciones no se solucionan con estatinas". Por eso, los cambios en los hábitos de vida son esenciales para disminuir el riesgo residual. Bajar peso, dejar de fumar y realizar alguna actividad física son hábitos indispensables antes de instaurar el tratamiento farmacológico. "El problema de estas medidas es que son difíciles de llevar y poco duraderas. Por eso los fármacos se instauran de forma precoz".

Según Botet, "hay modelos matemáticos en los que si actuamos sobre el LDL y HDL, además de en los hábitos de vida, el riesgo cardiovascular global disminuye un 80 por ciento y quedaría sólo un 20 por ciento de residual. Pero claro, los modelos matemáticos tienen sus limitaciones".

Otro de los trabajos incentivados por R3i es el Estudio Prospectivo Cardiovascular Münster (PROCAM) en el que se han analizado 50.000 individuos en Alemania durante 25 años y ha dado lugar a un sistema de puntuación para predecir el riesgo global cardiovascular.

La iniciativa R3i está a la espera de los datos del estudio ACCORD (Action to Control Cardiovascular Risk in Diabetes), en el que se investiga el efecto del tratamiento sólo con estatinas y con una combinación de estatinas y fibratos en el LDL como el HDL y los triglicéridos en diabéticos. "Si se demuestra su eficacia continuaremos con la iniciativa R3I", afirma Botet.

A la espera de los resultados finales del estudio REALIST, se espera que el colesterol LDL y los triglecéridos altos y el HDL bajo jueguen un papel fundamental en el riesgo cardiovascular residual.

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