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La contaminación ha servido para demostrar que los miocardiocitos se regeneran de forma lenta a lo largo de la vida. Se trata de un proceso dependiente de la edad, que se reduce según se avanza. Por eso no es tan sencilla la regeneración tras un infarto agudo de miocardio.
Redacción - Viernes, 3 de Abril de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
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La eterna pregunta de si se nace con un número concreto de células cardiacas o si éstas se pueden regenerar durante la vida de un individuo se puede contestar con los resultados de un estudio que se publica hoy en Science. Olag Bergmann, del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia, ha analizado la contaminación radiactiva en la atmósfera y ha llegado a la conclusión de que el hombre sí renueva parte de sus células cardiacas, más en concreto los miocardiocitos, a lo largo de su vida.
Desde que se elevaron los niveles de carbono 14 cuando se llevaron a cabo las pruebas de la bomba atómica, las células de las criaturas vivientes del planeta adquirieron una mayor cantidad del isótopo. Los niveles de carbono 14 en el ADN han ido descendiendo lentamente, pero los investigadores han tomado esos isótopos como marcador de las nuevas células que van naciendo. El carbono ha fechado el nacimiento de las células cardiacas humanas de personas que han nacido antes y después de las pruebas atómicas para establecer la edad en la que la síntesis de ADN aparece en esas células.
Los resultados del estudio muestran que los miocardiocitos se renuevan de forma lenta en el curso de la vida, con una reducción anual del 1 por ciento hasta los 25 años y del 0,45 por ciento una vez superados los 75 años. El grupo de Bergmann ha descubierto que menos del 50 por ciento de esos miocardiocitos se intercambian durante la vida. Por eso, los resultados del trabajo son alentadores para las estrategias que tienen como objetivo estimular este proceso a fin de tratar el daño producido a las células cardiacas.
Charles Murry, del Centro de Biología Cardiovascular del Instituto de Células Madre y Medicina Regenerativa de la Universidad de Washington, comenta en un análisis del estudio que los resultados sugieren que la renovación de los miocardiocitos es un proceso dependiente de la edad. Con este modelo, los miocardiocitos se renuevan, pero de forma lenta a lo largo de la vida. No obstante, hay que tener en cuenta que los miocardiocitos humanos son células de larga vida y difíciles de reemplazar, pero esa pequeña renovación se puede explotar desde el punto de vista terapéutico. Murry dice que ahora hay que identificar los progenitores y las vías de señalización que controlan su activación y diferenciación o bien los factores que promueven la reentrada del ciclo celular en los miocardiocitos ya existentes.
(Science 2009; 324: 99-102).
Otra vía regeneradora
Un estudio en modelo de experimentación murino que se publica hoy en la revista Cell Stem Cell muestra que la inhibición de CD26/dipeptidilpeptidasa IV (DPP-IV), combinada con el factor estimulador de las colonias de granulocitos, potencia la regeneración cardiovascular. Wolfgang-Michael Franz, de la Universidad Ludwig-Maximilians, en Múnich, director del trabajo, ha indicado que los resultados son de gran importancia para el diseño de ensayos clínicos con células madre adultas en la regeneración cardiaca, ya que se puede mejorar su diferenciación y movilización en los pacientes que ya han sufrido un infarto agudo de miocardio.
(Cell Stem Cell 2009: 4: 313-323).
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