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Fútbol: apto para cardiacos

Aunque la lógica puede hacer pensar lo contrario, la tensión que experimenta un hincha en la grada del estadio no incrementa el riesgo de sufrir un infarto. Una investigación realizada entre la afición del F.C. Barcelona constata que la proporción de problemas cardiacos entre los asistentes al Camp Nou durante los partidos oficiales no es mayor que en el resto de la población.

Miguel Castillo   |  28/06/2002 00:00

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Durante la temporada 2000-2001 casi un millón y medio de personas pasaron por las gradas del Camp Nou en los 28 partidos oficiales en los que jugó el F.C. Barcelona. Ricard Serra-Grima, cardiólogo del Barca, ha estudiado el número de casos de angina de pecho (dolor torácico fuerte que puede preceder al infarto) entre la hinchada azulgrana. Los datos recogidos le permiten concluir que el hecho de acudir al estadio no incrementa por sí mismo el riesgo de problemas cardiacos.

“El hecho de acudir a un estadio de fútbol no implica mayor estrés que otras situaciones normales de la vida cotidiana. Cualquier persona puede experimentar cada día en su trabajo situaciones de tensión similares”, explica el doctor Serra-Grima. Los datos obtenidos revelan que no hay diferencias significativas entre el número de anginas de pecho observadas en los espectadores de un encuentro de fútbol y las que tienen lugar entre la población general que no está sometida a la tensión de un partido.

“Esta investigación nos sigue mostrando que aún no se ha hallado ninguna prueba que relacione los factores psicológicos con la precipitación de episodios de infarto o angina de pecho”, opina el cardiólogo. El estrés continuado sí puede acelerar la aparición de una enfermedad cardiovascular, pero una situación de tensión puntual, como puede ser presenciar un partido de fútbol, no influye en la aparición de problemas de este tipo.

Asistencia rápida

La investigación también ha servido para evaluar la eficacia de los servicios de emergencia en el Camp Nou. “Hemos podido observar que la asistencia en el estadio es realmente buena, si bien todo es mejorable”, apunta Serra-Grima. Existen 11 unidades de enfermería repartidas por todo el estadio y un dispensario central con presencia permanente de un cardiólogo y un intensivista (experto en emergencias médicas). La estructura se completa con 5 ambulancias y 72 voluntarios de la Cruz Roja.

Si un paciente presenta signos que puedan hacer sospechar la presencia de una angina de pecho es trasladado al dispensario central, donde tras realizarle un electocardiograma el cardiólogo determina si es necesario su traslado a un centro hospitalario. El tiempo es un factor clave en estas situaciones de emergencia. En una parada cardiaca cada segundo es vital, ya que transcurridos tres minutos empieza a producirse el daño cerebral.

“En el peor de los casos, no transcurre más de media hora desde que el enfermo nota los síntomas hasta que llega al hospital, un tiempo que se puede considerar bastante corto”, señala el especialista, “si bien hemos tenido la suerte de que ninguno de los casos se haya presentado en los últimos minutos del partido, cuando el mayor tráfico podría retrasar el traslado del enfermo. Otro aspecto que también deberíamos valorar es la longitud de las filas de espectadores en los graderíos, ya que si el enfermo está situado en el centro de una de ellas se retrasa notablemente su traslado”.

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