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Vivir con un marcapasos

Los mitos y las falsas creencias en torno a los marcapasos hacen que muchos pacientes implantados modifiquen su estilo de vida y abandonen sus actividades diarias. El temor a las interferencias con aparatos eléctricos o a que deje de funcionar de forma repentina son los principales motivos de preocupación. Conozca cuáles son las precauciones básicas que debe tomar para mantener el correcto funcionamiento del marcapasos.

Elena Escala Sáenz   |  21/04/2004 00:00

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El marcapasos es un pequeño dispositivo que estimula el corazón mediante impulsos eléctricos imprimiéndole un ritmo regular. Los avances tecnológicos han permitido reducir el tamaño de estos aparatos, disminuir el riesgo de interferencias y aumentar sus funciones, de manera que pueden programarse para satisfacer las necesidades del corazón de cada paciente. Mientras algunos marcapasos se activan cuando la frecuencia cardiaca cae por debajo de cierto nivel, otros se encargan de mantener siempre un mismo ritmo o de adecuar la frecuencia de los estímulos en función del esfuerzo físico que se realice.

“La primera revisión tras la implantación del marcapasos se realiza a los tres meses de la intervención. Además de comprobar el correcto funcionamiento del dispositivo, es importante saber si durante ese periodo han aparecido síntomas sospechosos, como mareos o palpitaciones, con el fin de modificar o ajustar la programación si fuera necesario”, ha explicado María Angeles Mejía, del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid

La implantación de un marcapasos no debe impedir que el paciente realice una vida normal, siempre que siga las indicaciones del especialista. “Con un marcapasos es posible realizar actividades diarias normales, como hacer ejercicio moderado, conducir, trabajar, viajar o mantener relaciones sexuales”, ha indicado Mejía.

Sin embargo, muchos pacientes abandonan sus actividades diarias por temor a que interfieran con el funcionamiento del marcapasos, por ello es importante conocer cómo trabaja el dispositivo, los riesgos de interferencia y las precauciones que deben tomar en situaciones concretas. Uno de los aspectos que más preocupa a los pacientes es la duración del dispositivo, que puede llegar incluso a obsesionar a los enfermos implantados. "Los antiguos marcapasos podían durar más de 10 años. Sin embargo, los dispositivos inteligentes consumen más batería al realizar un mayor número de funciones, por lo que conviene cambiarlos cada seis o siete años”.


Precauciones básicas

Detectores de metales: el paso accidental por un detector de metales, como los que se encuentran en los juzgados o aeropuertos, no debe alarmar a los pacientes con marcapasos. No obstante, se debe evitar el contacto prolongado con estos detectores, ya que pueden inhibir la programación del marcapasos. La presentación de la tarjeta europea de registro de marcapasos le eximirá de pasar por este tipo de detectores.

Electrodomésticos: los aparatos eléctricos, incluídos el ordenador y el microondas, no suponen ningún riesgo siempre que se encuentren en buen estado y cuenten con una toma de tierra adecuada.

Móviles: el marcapasos se coloca en la parte izquierda del cuerpo, por lo que se recomienda utilizar el teléfono móvil en el lado contrario, es decir, en el derecho.

Carga de peso: está contraindicada la carga de objetos muy pesados y la práctica de deportes en los que se debe levantar mucho peso, como la halterofilia, ya que el esfuerzo que requiere puede provocar el desplazamiento del marcapasos.

Maquinaria: no se deben utilizar taladradoras, motosierras y maquinaria con grandes motores, ya que las vibraciones pueden confundir temporalmente el ritmo del marcapasos.

Deporte: el marcapasos permite realizar una actividad física normal, como nadar o andar en bicicleta. No obstante, se deben evitar los deportes en los que existe el riesgo de recibir golpes en la zona del implante, ya que pueden alterar el funcionamiento del marcapasos.

En el médico: recuerde informar sobre la existencia del marcapasos cuando acuda al médico, al fisioterapeuta o al dentista.

Lugares no recomendados: conviene mantenerse alejado de centrales eléctricas e industrias siderúrgicas, ya que generan campos magnéticos que pueden crear interferencias. También hay que evitar las instalaciones de radar, los hornos de fundición y los cables de alta tensión.

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