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Enfermedades:

Aneurisma

¿Qué es?

Un aneurisma es una dilatación localizada y permanente que se produce en las paredes de las arterias, localizándose en los distintos tramos de la aorta. Esta dilatación aparece en una zona debilitada de la pared. Puede presentarse en cualquier punto de la aorta, pero en su mayoría surge en el tramo abdominal. Sin embargo, hay aneurismas que aparecen también fuera de la aorta. Muchos de ellos son el efecto de una debilidad hereditaria o de la arteriosclerosis; otros se deben a factores externos, como heridas por arma blanca o por armas de fuego, y también por infecciones bacterianas en la pared arterial.

Causas

Los aneurismas de la aorta son la consecuencia de la arteriosclerosis, enfermedad que debilita la pared aórtica hasta que la presión dentro de esta arteria hace que la misma se ensanche y sobresalga hacia fuera. Normalmente, junto con el aneurisma, aparece también el coágulo sanguíneo (llamado trombo). La formación de aneurismas aumenta cuando se tiene la presión arterial alta y con el hábito de fumar, pero también con los traumatismos o si se padece alguna enfermedad inflamatoria de la aorta. La infección que provoca el traumatismo puede iniciarse en cualquier parte del organismo, aunque por lo general comienza en la válvula cardiaca (endocarditis).

Síntomas de Aneurisma

Los síntomas dependerán del tipo de aneurisma que se padezca.

Aneurisma de la aorta abdominal:

Los síntomas como primera señal del aneurisma es una especie de masa pulsátil en el abdomen. Este aneurisma provoca un dolor intenso, especialmente en la espalda, que suele ser persistente, aunque si se cambia de posición esto proporcionará alivio. Si junto con el aneurisma se produce una hemorragia interna grave, el diagnóstico suele evolucionar de manera rápida hacia el shock y muerte en un porcentaje alto de casos.

Aneurisma de la aorta torácica:

Este aneurisma es de los pocos que puede ser muy grave sin causar síntoma alguno. Sin embargo, las señales típicas son dolor (principalmente en la parte superior de la espalda, de gran intensidad), tos y pitidos en el pecho (sibilancias). El dolor también se advierte en el pecho y en los brazos, lo que puede confundirse con un ataque cardiaco. La presión que se crea sobre el esófago puede dificultar la ingestión. Se puede incluso llegar a la muerte debido a la pérdida de sangre.

Disección aórtica:

La mayoría de personas con una disección aórtica (un aneurisma disecante) presentan un dolor que aparece de repente y de forma muy intensa. Este dolor es usual en la espalda, en la zona que está entre los omóplatos. Dependiendo de las arterias que estén obstruidas, el resultado puede ser un accidente vascular cerebral, un ataque cardiaco, dolor repentino en el abdomen o imposibilidad de mover una extremidad.

Tipos de Aneurisma

Existen diversos tipos de aneurisma:

  • Aneurisma de la aorta abdominal: se presentan en el segmento de la aorta que recorre el abdomen. Suelen medir más de siete centímetros, por lo que tienen mayor posibilidad de romperse.
  • Aneurisma de la aorta torácica: atraviesan el tórax. Los más frecuentes son los que se dilatan a partir del punto en donde sale del corazón.
  • Disección aórtica: en este caso, el revestimiento interno de la aorta se rasga, pero el externo queda intacto y, cuando la sangre entra en este conducto, levanta la capa media existente, con lo que se crea un nuevo canal en la pared aórtica.

Diagnósticos

En un aneurisma, el dolor suele ser un síntoma muy útil para diagnosticar la enfermedad; por desgracia, aparece tardíamente y retrasa el diagnóstico. Hay muchos casos en los que los aneurismas no presentan síntoma alguno. Por ello, sólo se apreciarán durante una exploración física por casualidad o cuando se practiquen radiografías por alguna otra razón. Si el aneurisma ha crecido con rapidez y está a punto de romperse, o cuando son presionados durante una exploración médica del abdomen, dolerá de manera espontánea.

Para diagnosticar un aneurisma, se puede realizar una radiografía del abdomen, que mostrará un aneurisma con depósitos de calcio en su pared; una ecografía, que permitirá establecer el tamaño del aneurisma; una tomografía computarizada (llamada TC), especialmente si se ha inyectado un contraste por vía intravenosa, y una resonancia magnética (RM), que es muy precisa también, aunque es mucho más costosa que la ecografía y no suele ser necesaria.

Tratamientos

El tratamiento, al igual que lo síntomas, dependerá del tipo de aneurisma de que se trate.

Aneurisma de la aorta abdominal:

El tratamiento en este caso depende del tamaño del aneurisma. Si el ancho es menor de 5 centímetros, las posibilidades de que se rompa son muy bajas. Por el contrario, si es mayor de 5 centímetros la rotura será más probable. Para estos casos se suele recomendar la intervención quirúrgica, a menos que haya un gran riesgo por distintos motivos médicos. La operación consistiría en insertar un injerto sintético que repare el aneurisma. Si se rompe o amenaza con romperse habría que realizar una intervención de urgencia. Si no se trata la rotura del aneurisma, éste siempre es mortal.

Aneurisma de la aorta torácica:

En este caso, si el aneurisma tiene un tamaño mayor de 7,5 centímetros de ancho se debe practicar una intervención quirúrgica para implantar un injerto sintético. Si la persona tiene el síndrome de Marfan (enfermedad rara que afecta a los tejidos orgánicos), se recomienda reparar mediante cirugía también los aneurismas más pequeños. Estos aneurismas, por estar situados en la zona torácica, tienen un riesgo de muerte elevado durante la reparación quirúrgica.

Disección aórtica:

Se deben administrar fármacos lo antes posible para que así tanto la frecuencia cardiaca como la presión arterial se reduzcan pero puedan seguir administrando un suministro suficiente de sangre al corazón, el cerebro y los riñones. Una vez se haya iniciado el tratamiento con fármacos, será el especialista médico el que decida si el paciente seguirá con los medicamentos o por el contrario deberá someterse a una operación quirúrgica. Aunque por lo general, los profesionales suelen recomendar la cirugía en las disecciones localizadas en los primeros centímetros de la aorta, a no ser que se presente un riesgo quirúrgico excesivo.

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